Inicio > Instituto Marista > Gobierno General > Mensaje del H. Charles Howard


Bicentenario del Instituto
2 de enero 2017


 




 

 

 


Próximos eventos


 
 

http://www.champagnat.org/000.php?p=432
Loading

Conectarse

Hermanos maristas

RSS YouTube FaceBook Twitter

 

Foto de hoy

Chile: Buena Madre frente a la cual rezó Marcelino

Hermanos maristas - Archivo de fotos

Archivo de fotos

 

Últimas novedades

Archivo de novedades

 

Calendario marista

8 diciembre

Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María
1942, consagración del Instituto marista al Corazón Inmaculado de María
Primera fundación marista en Indonesia (1950)

Calendario marista - diciembre

 

Red de sitios maristas

Archivo de novedades

Mensaje del H. Charles Howard

 

200 años de nacimiento y los 150 de muerte de Marcellin Champagnat

Queridos Hermanos:
Al acercarnos a este doble y excepcional aniversario de Champagnat, los 200 años de su nacimiento y los 150 de su muerte, pienso que es fácil intuir la importancia de tal momento para cada uno de nosotros y para el Instituto. Se trata de un tiempo excepcional de reflexión y de celebración, no de manera triunfalista, sino con sereno agradecimiento por el pasado, con gozo por los retos que nos brinda el presente y con mirada llena de esperanza en el futuro.

Se están llevando a cabo preparativos en todas las Provincias para conmemorar esta efemérides: publicaciones especiales, proyectos, exposiciones, videos, etc. También habrá actos litúrgicos y culturales en todo el mundo. Hay Provincias que planean nuevas formas de apostolado para con-memorar este aniversario; otras están comprometidas en la ardua pero necesaria tarea de discernir sus prioridades apostólicas.

Todo ello es muy alentador, sin embargo, intuimos que la celebración más importante es la que se desarrolle en el corazón de cada uno de nosotros, sus Hermanos.

Por esta razón, la reflexión y oración tanto personal como comunitaria, deben cobrar importancia máxima en todos nosotros. Como punto de partida para tal reflexión, podríamos tomar esta frase del art. 164 de las Constituciones:

«Nuestro Instituto, don del Espíritu Santo a la Iglesia, es para el mundo una gracia siempre actual.»

Sabemos que, movido por el Espíritu, Marcelino Champagnat quedó cautivado por el amor de Jesús y Marra para con él y los demás. Ésta fue la fuente de su espiritualidad y de su celo apostólico, y de ella surgió el carácter especifico de nuestro Instituto. La herencia recibida no es algo exclusivo. Es un don del Espíritu a la Iglesia, con miras a la construcción de todo el Pueblo de Dios. Y este don del Espíritu es una realidad actual que nos ha sido confiada a los Maristas hoy. No estoy hablando aquí de ningún talento particular ni de la competencia para dirigir colegios, lo cual es evidente entre nosotros después de tantos años de experiencia acumulada. No; a lo que me refiero es a una realidad más rica y profunda. Estoy hablan-do de una gracia, de un don del Espíritu a Marcelino que llega hasta sus Hermanos hoy; un don que implica una espiritualidad particular, un espíritu característico y una orientación apostólica a la educación cristiana de los jóvenes, sobre todo de los más necesitados. Este don es algo tan real para cada uno de nosotros, como lo fue para Champagnat, y nuestra respuesta ha de ser: vivirlo, desarrollarlo y compartirlo.

Uno de mis cantos preferidos es «La Familia Marista», compuesto por un grupo de Hermanos españoles y traducido recientemente al francés. Los que saben que me gusta me lo cantan a veces para complacerme. En 1986, durante las celebraciones del Centenario de España, hubo en Madrid una cena para Hermanos, padres, exalumnos, profesores y amigos; creo que éramos 1.400 personas. Al final de la cena me pidieron unas palabras. Terminé la alocución diciéndoles que les quería pedir un favor especial. Se hizo un silencio y entonces les dije que me gustaría llevarme un recuerdo, el recuerdo de los 1.400 cantando «La Familia Marista». Así lo hicieron y su eco permanece grabado en mi memoria:

«No podemos renunciar
a lo que otros nos dejaron; Marcelino vive hoy
a través de nuestros brazos y debemos continuar
lo que otros comenzaron.»

Es cierto: somos Champagnat hoy.

•    Somos Champagnat para los jóvenes necesitados, para los que buscan nuevos valores, para los que buscan testigos auténticos del cristianismo.
•    Somos Champagnat para los jóvenes que necesitan Hermanos, para quienes necesitan de alguien que los escuche, los anime y los ame.
•    Somos Champagnat para los pobres, para los más desatendidos, para los marginados; somos Hermanos de quienes más lo necesiten.
•    Somos Champagnat para nuestros propios Hermanos, mediante nuestra entrega, aliento, apoyo, oración y cariño.
•    Somos Champagnat para una Iglesia que se esfuerza por servi• a la humanidad. Somos se-guidores de Champagnat en su gran amor a la Iglesia, pueblo peregrino y cuerpo de Cristo.
•    Somos Champagnat para quienes no conocen a María, para quienes no entienden el amor que ella les tiene ni reconocen su presencia.

Y somos Champagnat para renovar, para «re fundar» el Instituto hoy. No esperemos la venida de un genio que venga a decirnos lo que debemos hacer para renovar el Instituto. El medio más importante del Espíritu Santo para esta renovación es la conversión del corazón de cada Hermano Marista, que nos haga capaces de poner nuestra contribución de amor al mundo, de «re fundar» nuestra comunidad, nuestro Distrito, nuestra Provincia, nuestro Instituto, como respuesta a la llamada del Espíritu Santo. Creo que durante este tiempo cada uno de nosotros está llamado a examinar cómo podemos ser más fieles' al carisma de Champagnat.

Recuerdo haber leído un artículo hace unos años. El autor hablaba de algunos Generales carme-litas que habían escrito documentos importantes, que habían visitado sus conventos y que se habían mostrado mui' activos suscitando la renovación en su Orden; y añadía que sólo se dio verdadero renovación cuando esos Generales, fueron santos: Juan de la Cruz y Teresa de Jesús. No defiendo esta teoría y la razón es, sin duda, porque soy consciente de mis propias debilidades. Si los Hermanos Maristas necesitaban un santo, el último Capítulo general no estuvo muy acertado.
Todos nosotros debemos intentar ser santos y me parece que, en este momento de nuestra historia, tenemos el privilegio de haber sido llamados a realizar juntos el esfuerzo específico de una mayor fidelidad al espíritu del Beato Marcelino.

Creo que sería una actitud muy superficial querer celebrar este doble aniversario de Champagnat sin comprometernos a ser más fieles a esta «gracia siempre actual para el mundo».

Hace dos semanas que regresé de China. ¡Qué gran privilegio ha sido para mí el haber podido hablar con hombres que han vivido fielmente su vocación de Hermanos Maristas, a pesar de los sufrimientos y dificultades! Poder captar algo de su espíritu, de su interés por todo lo relativo al Instituto, ha sido un gozo inmenso y una lección importante.

Pensamos a veces en lo que sufrimos, creemos que la vida es difícil, que no nos aprecian, etc. Pues bien, Hermanos, me parece que la experiencia de nuestros Hermanos de China nos puede ayudar a ver las cosas con otra perspectiva. Esos hombres están realmente en el Misterio Pascual de Jesús.

Quisiera que el valor y la fidelidad de esos Hermanos fuera para todos nosotros una invitación a una fidelidad mayor al Espíritu, para que así podamos ser más fieles aún al carisma de Champagnat, por su amor a los jóvenes, su predilección por los pobres, su espíritu de sencillez, humildad y modestia, su espíritu de familia, su amor inmenso a Jesús y a María.

Para conocer mejor al Fundador con tamos con la excepcional ayuda de los Hermanos que han hecho investigaciones sobre su vida, y nos han transmitido el fruto de su reflexión y de su trabajo. A todos ellos, yen especial a los que han contribuido a este número de «FMS-Mensaje», les expreso con satisfacción el agradecimiento del Instituto. Los que conocemos a esos Hermanos sabemos qué entusiasmo tienen por Marcelino Champagnat y por el Instituto. En nombre de todos les doy las gracias de todo corazón. Creo que pueden estar satisfechos al ver que sus esfuerzos han sido fructíferos y que, en todo el Instituto, hay mayor conocimiento del P. Champagnat y mejor comprensión de su carisma.
Vuestro Hermano en los corazones de Jesús y de María,

H. Charles Howard Superior general

________________
FMS Mensaje - 1989/4

2839 visitas