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¿Por qué una oficina en Ginebra?

09/02/2013: Suiza

Sabríamos lo que tenemos y conoceríamos nuestra organización si la primera respuesta a la pregunta que propone el título hubiera sido: “Estamos representados en los organismos de Naciones Unidas en Ginebra”. Si no ha sido esta la respuesta tenemos que pedir perdón y excusarnos porque no hemos sabido explicar el por qué. Evidentemente, la justificación tiene otras respuestas, cuyo análisis, no son objeto de este escrito. Pretendemos explicar con palabras sencillas y en poco espacio (quizá sea un sueño) lo que nos preocupa del entorno de los niños, los problemas que tienen, sus derechos y lo fácil que es vulnerarlos.

Comenzamos dando respuesta a la pregunta que planteamos en el título. Quizá alguno ya sepa la respuesta, a ver si es la misma que proponemos. Hacemos un poco de historia interna pare comprender el mandato de FMSI, que fue creada en el año 2007 por el Instituto de los Hermanos Maristas de la Enseñanza, para expresar más plenamente la misión marista. Las actas del XX Capítulo General recogen un apartado que reza: “Los capitulares piden al Consejo General…” Corresponde al párrafo 48, apartado 6. Y en una sola línea se recoge esta idea: “La representación ante organismos internacionales de educación y solidaridad”. Si alargáramos un poco este análisis histórico observaríamos la evolución que ha tenido el concepto de solidaridad en el seno del Instituto. Pasamos de tener experiencias a solidarizarnos completamente con los niños: “mirar el mundo con los ojos de un niño pobre”. En el último Capítulo General, en el apartado de la Misión Marista en un mundo nuevo, encontramos la siguiente proposición de acción: “Promover los derechos de los niños y jóvenes desde todos los ámbitos de nuestro Instituto, defendiendo estos derechos ante los gobiernos, organizaciones no gubernamentales y otras instituciones públicas”. Poner en práctica esta propuesta de acción es un gran y nuevo desafío.

Creo que he dado media respuesta a la pregunta que plantea el título, porque el camino está trazado, pero dónde está el final, si es que todo este proceso tiene un final. Nuestro punto de destino es doble. Uno está representado por los niños, a los que tenemos que defender, promoviendo sus derechos. El otro está representado por los lugares públicos donde se reúnen las personas que tienen influencia internacional (y también nacional) para promover políticas que favorezcan una vida mejor y un desarrollo completo a las personas como ciudadanos, incluyendo a los niños. Estos organismos se encuentran en nuestra propia ciudad, pero dependen de otros superiores. En esta pirámide ¿cuál es el de más alto rango? Sin duda, son las Naciones Unidas. No precisamente la sede que conocemos todos de Nueva York, sino su hermana menor que es la de Ginebra, aunque en el sentido de derechos humanos sea la hermana mayor. Ginebra es donde se encuentra el Consejo de Derechos Humanosque con sus instrumentos de trabajo supervisa los derechos humanos en todos los países, pues todos han ratificado la Carta de las Naciones Unidas. Pero, todavía hay más. Los niños tienen una Convención (ley de rango internacional) y un Comité de personas expertas que vigilan en todos los países del mundo (excepto dos) cómo se ponen en práctica y se cuidan sus derechos.

Estos son los principales organismos internacionales donde, según la voluntad de los capitulares, debemos estar presentes. Esta es la segunda mitad de la respuesta a la pregunta inicial. Pero, ¿quedan flecos…? Sí, quedan las acciones de política local que las personas que llevamos el calificativo de “maristas” debemos realizar ante los organismos regionales y nacionales de nuestros respectivos países, porque si no, me atrevería a decir, vana es nuestra presencia en Ginebra.

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