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'Vida Religiosa' publica una lista de agradecimiento del hermano Emili

12/04/2016: Casa general

La revista mensual española Vida Religiosa ha publicado un artículo escrito por el Superior General, el hermano Emili Turú, para su edición de abril. Bajo una sección titulada ‘Mirada con lupa’, el h. Emili dedica una página y media para mostrar agradecimiento por las circunstancias y las personas que ha conocido recientemente.

 


¿Por qué estás dando gracias este tiempo?

Doy gracias por los innumerables signos de vida que percibo a mi alrededor y que acojo como maravillosos regalos…

Gracias por la carta que acabo de recibir de la mamá de un hermano marista que está en Tailandia, al servicio de los inmigrantes de Myanmar en ese país. Como es maestra jubilada, ha ido a pasar seis semanas con su hijo, haciendo un servicio de voluntariado. Esa experiencia, me dice, “ha trastocado mi encaje social en el mundo”; “se me ha presentado un mundo nuevo que de alguna manera se ha metido en mi corazón y permanecerá allí para siempre”. 

Gracias por los tres hermanos nigerianos que están en el proyecto intercongregacional en Sudán del Sur, y con quienes me encontré hace poco. Me impresionó su sencillez, su valentía, su profundo sentido de servicio, su calidad evangélica, su apertura a la novedad… 

Gracias por el joven brasileño que encontré ayer, y que me dijo que había “pactado” con su novia que durante dos años estaría lejos del país, miembro de una comunidad marista intercultural, allí donde el Superior general le envíe… Él es uno de los más de 90 hermanos y laicos/laicas que han respondido de momento a mi invitación a participar de esas nuevas comunidades internacionales y mixtas (hermanos y laicos), repartidas por los cinco continentes en zonas de frontera.  

Gracias por la comunidad de hermanos que encontré hace dos días en Florianópolis, que vive inserta en el “Morro do Montserrat”, una de las áreas más violentas de la ciudad. Allí, junto con un sacerdote diocesano, están siendo un signo de misericordia y acogida, y han conseguido apaciguar, de alguna manera, el área. Ahora, me dicen, se están preguntando si ir a otro barrio más violento todavía… 

Gracias por los hermanos a quienes he pedido recientemente que asuman el servicio de provinciales. Su generosidad y disponibilidad me desarma y enorgullece. 

Gracias por el hermano que ayer me llevaba al aeropuerto y que me confesaba que está haciendo un esfuerzo por poner más silencio y oración en su vida. 

Gracias por la mamá de dos hermanos maristas colombianos que me asegura que reza por mí todos los días. 

Gracias por las educadoras y educadores maristas de Quito que encontré esta mañana y que claramente viven su profesión como vocación, con gran cariño y entrega. 

Podría llenar páginas con mi acción de gracias… Me siento privilegiado y bendecido por tantos pequeños brotes de vida que percibo por todas partes. Sí, la belleza y el amor salvarán al mundo. 

Hace unos días leí una entrevista a Margaret J. Wheatley. Me impresionó que esta mujer, que ha trabajado como consultora organizacional por más de 40 años, con líderes de todo el mundo, pertenecientes a todo tipo de organizaciones y comunidades, afirmara que ahora, debido a su experiencia, ha cambiado su manera de pensar: “Ahora –dice- no creo que se puedan cambiar grandes sistemas, porque no veo que esto esté ocurriendo. Ahora me centro completamente en personas individuales y en cómo nos podemos preparar a nosotros mismos para ser combatientes por el espíritu humano”. 

No sé si será verdad lo que piensa Margaret J. Wheatley. En cualquier caso, yo también siento que las grandes transformaciones se hacen posible desde personas que dan un paso al frente y se comprometen, cada una desde su realidad y sus posibilidades. En palabras de Primo Mazzolari: “El río empieza con la primera gota de agua; el amor con la primera mirada; la noche con la primera estrella; la primavera con la primera flor”. 

____________

H. Emili Turú
Vida Religiosa, Abril 2016 – Número 4, vol. 121

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