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Llamadas del XXII Capítulo General

 


 



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Líderes para una familia global

 

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H. Óscar Martín, consejero general

13/04/2018: Casa general

Durante el Capítulo en Rionegro (Colombia), los hermanos eligieron al Superior general y su Consejo. Son los líderes del Instituto quienes, durante los próximos ocho años, pondrán en práctica la llamada del Instituto: “Caminemos como Familia Global”.

Invitamos a los miembros del gobierno a presentarse y decirnos cómo ha sido el desafío de esta nueva misión hasta ahora. Hoy presentamos el texto escrito por el Hermano Óscar de la provincia de Compostela, elegido como consejero general.

___________________

H. Óscar Martín, consejero general

Soy español, nacido en Burgos y tengo 51 años. Tras mi formación marista en Arévalo, Burgos y Salamanca, mi vida ha estado centrada en la misión como profesor, tutor, animador de pastoral…

Me gusta dar clase, y me gusta la vida colegial. Además de Magisterio, tuve la suerte de poder estudiar Filología primero y Teología después, y por ello he sido profesor de lengua, de literatura, y sobre todo de religión. Lo que más me gusta es la labor de tutoría y la pastoral con jóvenes, que han sido y son mi pasión.

También he sido afortunado al vivir siempre en comunidades maristas muy fraternales y retadoras, y eso me ha ayudado mucho en mi camino.

Fui coordinador de la Animación en mi provincia, y Provincial. Al acabar, tuve la estupenda oportunidad de ir a trabajar al noviciado marista de Matola (Mozambique), donde he sido muy feliz, entregado a aquella misión de formación y solidaridad.

 

¿Cómo vivió la experiencia de su elección?

Fue una experiencia intensa y llena de matices: de gran agradecimiento a los hermanos por su confianza; de sentirme muy intensamente “marista”, muy querido y con una honda pertenencia a esta familia que amo; de temor ante el desafío que supone la nueva misión.

A quienes me preguntaban esos días les decía: han sido los hermanos y ha sido Dios quienes me han puesto aquí. Confío en ellos, su apoyo y su cercanía para este servicio, y en el Padre.

 

¿Cómo estás experimentando tu nueva vida en la Casa general hasta ahora?

El cambio no ha sido fácil al principio. Yo he sido muy feliz en Compostela; y también estaba muy contento y comprometido en mi misión en Mozambique… Y aún lo echo de menos.

A la vez, la acogida de los hermanos, el buen ambiente que hemos creado en la Comunidad del Consejo General, la confianza y cercanía del H. Ernesto nuestro Superior General… han facilitado la transición.

La estructura es grande y a veces compleja, pero creo en la comunidad y el trabajo en equipo para servir lo mejor posible al Instituto marista, a todos los hermanos y Laicos que compartimos el sueño de Champagnat

Dada la experiencia del Capítulo general, en su opinión, ¿cuál debería ser la línea de acción del Consejo para los próximos ocho años?

Las prioridades las ha definido muy bien el propio Capítulo General: caminemos como familia global. Y, para ello, construyamos comunidades que sean hogar y faro de esperanza, redescubramos una espiritualidad de la presencia y de misericordia que unifique nuestra vida, seamos constructores de puentes y de nuevas relaciones fraternas, multipliquemos la presencia cercana entre los más pobres y en las periferias, cuidando nuestra casa común…

Son muchos y fuertes desafíos. Ojalá desde el Gobierno General sepamos animar este camino, siendo nosotros mismo una verdadera comunidad y un equipo que ilumine. Y que lo hagamos como dice el documento preparatorio del sínodo de los jóvenes al hablar de María “con ternura y valentía”.

Que Ella nos ayude a vivir esta misión con esas actitudes, con estructuras eficaces, mucha transparencia, servicio, y gran cercanía, como también el capítulo nos ha pedido.

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