Inicio > Mundo marista > Argentina: La comunidad marista y los Montagnes en el pueblo de Fraile Pintado de Jujuy


 

H. Henri Vergès
Beatificación
8 de diciembre

 

 



 


Conectarse

Hermanos maristas

RSS YouTube FaceBook Twitter

 

Foto de hoy

España: Renovación de los votos del H. Alberto Vizcaya en el Colegio de Chamberi de Madrid

Hermanos maristas - Archivo de fotos

Archivo de fotos

 

Últimas novedades

 


Llamadas del XXII Capítulo General



FMSI


Archivo de novedades

 

Calendario marista

13 noviembre

Santos: Diego de Alcal, Leandro, Estanislao Kostka

Calendario marista - noviembre

La comunidad marista y los Montagnes en el pueblo de Fraile Pintado de Jujuy

 

Archivo: 2018 | 2017 | 2016 | 2015 | 2014 | 2013 | 2012 | 2011 | 2010 | 2009 | 2008 | 2007 | 2006 | 2005 | 2004

06/07/2015: Argentina

 

Hace seis años, un grupo de laicos y hermanos,  iniciamos la Comunidad Marista en el pueblo de Fraile Pintado de Jujuy, en el norte de Argentina. Lo más fuerte de este camino a sido el aprender a ser Comunidad junto con la gente (vecinos, jóvenes, docentes, niños, ancianos, voluntarios maristas…)

Construimos hoy, Comunidad, compartiendo  vida, sueños, proyectos y teniendo como punto de encuentro la Palabra. Sabemos que nuestra forma de relacionarnos es testimonio de una nueva manera de ser Iglesia. Nos ha encantado desde un comienzo esta verdad: que una Comunidad por el solo hecho de vivir la fraternidad, evangeliza.

Con este aval  de la Comunidad “Ampliada”, la Casa Marista, es lugar de encuentro, de descanso, de escucha, de acogida, de compartida de inquietudes y nuevos sueños. La casa está abierta para una mateada, probar  un “anchi”, conectarse con internet, compartir el Evangelio del día, hablar de alguna pena o vivencia personal, atender a niños que vienen “a visitar”… e improvisar un partido de “metegol”.

Dentro de este contexto desarrollo algunas actividades en varios centros.

Catequesis: En la Escuela Técnica Marista de Libertador, a 15 Kms. de casa, doy Formación Religiosa a los alumnos de cuatro cursos con los cuales voy hablando personalmente fuera del horario de catequesis, empezando con aquellos que percibo alguna dificultad.

En el “San Lorenzo”, barrio periférico de Libertador, animo, junto a un laico, un grupo de padres de catequesis familiar.

En nuestra parroquia de Fraile Pintado, junto con dos jóvenes, preparamos  un grupo de 33 adolescentes para la Confirmación. Visito las familias para conocer mejor su realidad y ver a los chicos en su realidad.

Acercamiento a Escuelas Estatales: En varias escuelas de la zona nos permiten tener encuentros y convivencias con los alumnos en horario escolar con el acompañamiento de los docentes del curso. También nos invitan a decir nuestra palabra en los encuentros docentes. Destaco especialmente la presencia Marista en la Escuela de Comercio Nº 7 de San Pedro de Jujuy, a 35 Kms. de casa, que lleva el nombre de “San Marcelino”. Allí voy un día por semana para convivencias, charlas con docentes y alumnos, y apoyo en algún proyecto institucional. El alumnado de esta escuela viene especialmente de los barrios marginales, algunos son repitentes o rechazados de otras escuelas. El cuerpo directivo y muchos docentes ya saben lo que son los “Montagnes” para los maristas. 

Este año estamos, junto a vecinos y organizaciones del medio, acercándonos a la problemática de las adicciones. Nos estamos organizando, vamos teniendo contactos con padres preocupados por sus hijos, buscamos acercarnos  a los jóvenes con actividades de prevención y contención. Sumamos el aporte de instituciones públicas y privadas. Es un desafío personal y comunitario.

Me siento feliz, esperanzado y privilegiado de poder vivir este tiempo y  en esta comunidad junto a Laicos y hnos. Muchas veces había soñado con este estilo de ser marista en Comunidad. (Y alimentaron este sueño las charlas del hno Balco en el Hermitage, el pasar  unos meses en la Comunidad Marista de Zamora en Medellín, el estar un tiempo en el Chaco Argentino con los aborígenes wichi).

Se hizo realidad este sueño de una comunidad abierta, lugar de espiritualidad, de acogida, de acompañamiento y cuidado de cada uno, sencilla en las relaciones y en los medios. Viviendo la amistad del vecindario. Pariendo un nuevo modo de ser Iglesia. 

La Palabra de Dios tiene cada día su espacio. Me encantan los momentos personales de soledad a la mañana (con la Biblia y el mate) y la horita que nos juntamos los que estamos en comunidad, en torno al Evangelio del día, donde podemos compartir vida y fe.

Siento un aire fresco que impulsa mi caminar, aprendo a ser más humano y a ser marista junto a los laicos. Creo que ya no hay marcha atrás. Es un camino del Espíritu que no siempre está claro por dónde va, pero confío y tengo esperanza.

______________

Hno. Arturo Buet (Cruz del Sur)

class=imgshadow

2430 visitas