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Voluntarios de España en América Latina: "una experiencia y un servicio"

 

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05/08/2018: Perú

 

Desde el 4 de junio al 27 de julio, la ONG SED, al estilo y espíritu marista, (Solidaridad-Educación-Desarrollo) se hizo presente en Sullana a través de la misión de servicio de: “Ana Martínez C., Henrique-Kike Muñoz B., Santi Partal R., María Eugenia Jurado de H.”, residentes y colaboradores en la marista Provincia Mediterránea de España.

El apoyo a la Educación Inclusiva se acogió como prioridad.

 

Quien escribe esta crónica da testimonio del prolijo servicio realizado, siguiendo a carta cabal el proyecto diseñado. No voy a hablar de ello yo, paso la palabra a los animadores del grupo de voluntariado SED 2018, promotores de la experiencia. Hago preguntas; no dudo que contestarán con transparencia.

 

*-¿Qué necesidad sentías como persona que, haciendo un alto en el camino de tu vida, te inclinó hacia Sullana?

La pregunta iba dirigida a todos. Guardaron un momento de silencio reflexivo. Luego habló el corazón de cada uno: “necesidad de ser útil”; “fue llamada a salir de mi zona de confort, cuestionando mi realidad del momento”; “querer ir más allá y abrir los ojos por el necesitado, obviando la comodidad”; “necesidad de ayudar a los demás, pues eso me hace feliz y con ello doy felicidad”

Expectativas claras, sinceras y sobresalientes, como respuesta a una pregunta que era previa a la labor a realizar en “este Campo de Misión”, como denominan la experiencia dentro de la ONG SED. Pasaron unos días; breve tiempo, y fui más allá: 

 

*-¿De qué forma encuentras respuesta a esa necesidad suscitada en esta tierra y ambiente, bendecida por santos?

A la hora de responder, ya habían tenido contacto con quienes fueron el centro medular de la experiencia en su labor con niños, profesores y algunas familias. Y así, sopesando las palabras, concibieron su respuesta:

¿Respuesta? la hallo no solo al ver, sino al sentir que las personas desean verme, me abrazan; me esperan, hacen sentirme feliz, cambian mi vida; veo crecer a mi lado gestos sencillos repletos de esperanzas; en la sencillez de los pobres veo el espíritu de Dios; descubriendo la riqueza en la dignificación del poco tener, en el saber ver, en el tener la mente abierta y aprender a vivir”.  Sinceros, transparentes, al estilo de Marcelino y de María, han desgranado un cariño y un amor, desarmando por piezas su corazón. Ha transcurrido un tiempo; la experiencia toca a su fin. Entro en el rincón más íntimo y pregunto sobre su experiencia más personal. Han dado mucho y recibido mucho también.

*Ana Martínez: -me observa con fijeza entre una media sonrisa y mucha expectativa--No te pregunto qué has enseñado, sino qué has aprendido. 

-He aprendido a ser paciente; he aprendido que cada niño, cada persona tiene su tiempo, su forma y su momento para enseñarme a vivir. -me lo decía a la manera de una ráfaga impetuosa de palabras sumamente creíbles. Insistí.

 

*Ana, ¿Hay cosas que mejorar en un supuesto nuevo compromiso de servicio?

-Sí, mejorar la experiencia previa de forma inevitable; más comunicación con profesores, algunos padres; con los niños había plena sintonía, esto me daba mucha vida.

*Kike Muñoz, -me observa fijamente, agrandando sus ojos en el mismo momento de la llamada.-

 

Sé que dirás que tu estadía por Sullana valió la pena; ¿Por qué hacer este camino? 

-Por lo que supone en mi fe; responder a una llamada de Dios que llena el corazón. Por los niños y no tan niños: estamos aquí por ellos, para ellos y con ellos: Regalo de Dios.

 

*Kike, me pide que le llame con ese nombre, ¿Has reconocido algún Montagne? Dónde y cómo.

-Varios, y doy gracias a Dios por ellos: Piero, Juan Pablo, Alessandro, María Lucía, Walter, Maricielo…los he visto desde el corazón. Esos Montagne están allí, en Sullana, quiéranlos.

 

*Santi Partal, -parece a primera vista serio, aunque en la realidad no lo es tanto- En el contacto con niños, familias y profesores han brotado en ti, no lo dudo, todo un abanico de sentimientos. Valora tres y di por qué los valoras.

-Humildad por “la gran preocupación por los pobres para que así haya menos pobres“. -Felicidad: “me he sentido feliz al ver a los niños tan felices de la mano de lo poco”. -Compasión: “surge en mí la necesidad de no compadecerme, sino ponerme al lado del que necesite una mano amiga”. -Evangelio puro, Santi.-   

*Más ¿te has encontrado con el espíritu de Marcelino en el ámbito en el que te has movido en esta experiencia? -muy emotivo y decidido a golpe de su vivencia responde sin trabas-

¡Sí, sí! Lo he visto en la Comunidad de Hermanos “miren cómo se aman” “hagan sentir a los jóvenes que Dios los ama” “hermanos que se -remangan la sotana-para dedicarse a servir a los que más necesitan. Sí, sí, ahí estaba Marcelino.

Sin más comentarios.

 

*Mariu, estoy seguro que te has sentido muy bien. ¿Qué es lo que más te ha cautivado y por qué? -Mariu, aparentemente se manifiesta tranquila dando la mano a un simulacro de seriedad; no le toma mucho tiempo el  responder-.

-Todo: las costumbres, la realidad y el trato recibido; han tenido el don de hacerme sentir como en mi casa, a pesar de la distancia. 

*Otra pregunta. ¿Ves posible, según lo vivido, la Educación Inclusiva en un colegio?

-Muy posible. Lo he experimentado aquí. La discapacidad no pone límites a los aprendizajes: estos no entienden de niveles ni distancias. Lo he visto en Walter, Juan Pablo, María Lucía, Brania, Maricielo…y más.

Mariu ha hablado pronto, preciso y muy claro desde el refugio de los sentimientos: el corazón.

 

En cada uno de los rostros, mientras sacaban de su alma residuos de la experiencia, este cronista apostaba por la generosidad, la confianza, la sencillez, veía la humildad, la transparencia y alegría por haber servido. Las pequeñas virtudes de Marcelino se hacían presentes a través de la ONG SED en el corazón de sus voluntarios. 

Gracias. Muchas gracias SED. BENDICIONES de San Marcelino, el amigo de los Montagne.

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H. Bernardino Pascual Juárez
Provincia Santa María de los Andes - Sector Perú

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