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Carta de Marcelino - 049

 

Br. Marcellin Champagnat
23/11/1834


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El Hno. Dominique, siempre en crisis (cf. N.° 36), después de haber vuelto a su clase de Charlieu y antes de acabar el primer mes, ya escribe de nuevo al Padre Champagnat para pedirle el cambio. Este, sin alarmarse, trata de hacerle entrar en razón metiéndose en su propio terreno.

Querido Hermano Dominique:

No le creo capaz de actuar por capricho; ya conoce usted el precio que hay que pagar cuando se tiene la desgracia de obrar así . Con un poco más de humildad y de obediencia sus cosas no irían tal mal. Si el Hermano Liguory le hubiera dicho que todos los Hermanos le habían felicitado por tenerle a usted como colaborador, ¡hubiera sido usted tan ingenuo como para creérselo? Es imposible, querido Dominique, que nuestros actos gusten a todos.
Me dice que si su sustituto no llega, vendrá a buscarlo. Eso se dice pronto, en este momento no tenemos a nadie en la casa-madre. Si viene tendrá que marcharse como habrá venido. ¡No deberá pagar este año algo de lo mucho que ha hecho sufrir a los demás? Se pasa usted de justo al pensar que no ha contraído ninguna deuda. Paciencia, querido amigo, paciencia, lo veré dentro de unos días; con la gracia de Dios, lo arreglaré todo de la mejor manera posible
Le hubiera contestado antes si no hubiera sido por un viaje que acabo de hacer. Póngase, mientras tanto, en los brazos de María; le ayudará poderosamente a llevar la cruz.
Comparto, querido Dominique, comparto intensamente sus penas. Dios es lo bastante rico para compensarlo; con él no perderá nada, ni siquiera los intereses, se lo garantizo. Diga al querido Hermano Liguory que los llevo a todos muy afectuosamente en mi corazón, que los quiero a todos y a usted, querido Dominique, especialmente, conociendo las preocupaciones y penas que pasa, los combates que debe librar y el afecto que me ha demostrado en tantas ocasiones.
Los dejo a todos en los Sagrados Corazones de Jesús y de María, ¡qué buenos lugares, se está tan bien!
A Dios,
Champagnat, superior.

Nota del Traductor:
La huida que aquí se menciona tuvo lugar en 1826; Courveille logró arrastrar a varios Hermanos para fundar una nueva rama en la antigua abadía de Saint-Antoine (Grenoble).

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