Home > E-maristes > Champagnat > Letters of Champagnat > Carta de Marcelino - 179

 



Wherever you go

Rule of Life of the Marist Brothers


 



 


Social networking

Marist Brothers

RSS YouTube FaceBook Twitter

 

Today's picture

Chile: Vocation Animation Team of the Region "América Sur"

Marist Brothers - Archive of pictures

Archive of pictures

 

Latest updates

 


Calls of the XXII General Chapter



FMSI


Archive of updates

 

Marist Calendar

14 December

Saint John of the Cross

Marist Calendar - December

Carta de Marcelino - 179

 

Br. Marcellin Champagnat
15/03/1838


In other languages
English  Français  Português  

Apenas enviada la carta del día 13, recibía el Padre la del Sr. Párroco de Semur y quizá también la del Hno. Cyprien, que no poseemos. Responde sin dilación al Sr. Párroco de Semur (cf. carta precedente) y luego escribe ésta al Hno. François para que emprenda lo más pronto posible los trámites para autorizar al Hno. Cyprien, que acaba de tomar la dirección de esta escuela, sin duda en noviembre de 1837, pertrechado con su diploma y el compromiso decenal. Le falta la autorización de maestro municipal. Pero es más difícil obtenerla para una capital de cantón como Semur que para una localidad pequeña como Tarentaise (400 habitantes) o Lavalla (2.000), pues cuanto mayor es la ciudad más se exige en materia de enseñanza. Por otra parte, si el Hermano carece de esta autorización, se corre el riesgo de que se nombre a un maestro laico. La carta del Padre al Sr. Mazelier, de 16 de julio de 1838 (n.° 200), nos informa de que «el Hno. Cyprien está definitivamente autorizado y ministerialmente instalado en Semur, departamento de Saône-et-Loire».
El asunto de la autorización legal parece avanzar un poquito. He aquí lo que el Padre anota en el «Diario».
«Marzo 13- Las cartas de los Obispos han pasado al Consejo Universitario y han obtenido un informe favorable.
Visita al Sr. Pillet quien ha dicho que creía que el Sr. Ministro se disponía a hacer la petición de autorización al Rey.»
15- Visita al Sr. Ardaillon que sale Hacia Saint-Chamond.

Las cartas de los Obispos refutan ampliamente las dos objeciones aducidas por el Ministro, a saber: el perjuicio que la congregación podría causar a los Hermanos de las Escuelas Cristianas y el riesgo de faltas morales que presenta el hecho de enviar a una escuela solamente uno o dos Hermanos. Las dos terminan con una apremiante recomendación en favor de la autorización. Pero al margen de la del Obispo de Belley el Ministro o algún otro ha escrito: «poner como condición el compromiso de no atender más que municipios con menos de 700 a 800 almas». El 13 de marzo se presenta al Ministro una nota con la historia del proceso y la situación actual. Al margen de esta nota se hace resaltar que «el Consejo ha emitido una opinión completamente favorable, y no puede menos que ratificarse en esta opinión, fortalecida aún más por las nuevas explicaciones dadas por los Sres. Obispos consultados de Belley y de Lyon. 14 de marzo».

V. J. M. J.

París, 15 de marzo de 1838, Rue du Bac, n.° 120.

Muy querido Hermano François:

He recibido una carta del Hno. Cyprien y del Sr. Párroco. Le envío adjunta la copia, para que vea con claridad cómo están las cosas. Sería necesario que el Hno. Jean-Baptiste, si puede prescindir de él durante una semana, vaya y vea, de paso, las escuelas de Perreux y Charlieu.
No podemos dejar al Hno. Cyprien sin hacerlo autorizar. Creo que habría que hacerlo en Tarentaise y sin tardar, o incluso en Lavalla, si eso fuera imposible. Con referencia a Semur, desde el momento que ponen dificultades para cumplir las condiciones, no podemos comprometer al Hno. Cyprien. Vea rápidamente cuáles son las medidas necesarias. He aquí la carta, n.° 60.
Nota: (Véase el texto completo en Nº 178)
Creo que la autorización del Hno. Cyprien tendrá menos dificultades en Tarentaise. Tendremos así más libertad para disponer de él. No pierda tiempo, sabe lo que hay que hacer. No es necesario que él vaya para esto, con tal de que tenga usted su diploma.
Pensaba en Izieux o Couzon; en estos diferentes sitios hay que hacer antes otra gestión.
Aún no sé el resultado de las diligencias hechas. Esta tarde voy a hacer algunas visitas, tal vez me entere de algo.
Acabo de llegar de ver al Sr. Pillet, encargado de las escuelas primarias. Me anuncia que el asunto pasó el martes al Consejo Universitario, que emitió una opinión favorable; cree que el Ministro se va a decidir a pedir un decreto al Rey. Esto me parece demasiado bello, demasiado rápido para que no haya todavía alguna dificultad . Aunque en París el tiempo se me hace eterno, me daría por satisfecho pudiendo ir a celebrar la Pascua a l’Hermitage. Dios no niega nada a la oración fervorosa y perseverante.
El Sr. Ardaillon me anuncia, por carta, que el Consejo Universitario acaba de examinar nuestro asunto y que pasará inmediatamente al Comité de Interior. Hasta ahora no me habían hablado de este Comité. Yo esperaba que pasaría al Consejo de Estado. Creo bien enterado al Sr. Pillet, ya que es su sector y, además, su informe es más favorable. Digamos una vez más: «Lo que Dios quiera, que se cumpla su santa voluntad«. Lo que me apena son todos los que entran en filas este año. Me dicen que no creen que puedan aprovecharse del decreto, que es posterior al sorteo. Informe a los padres para que tomen las precauciones . El jueves próximo ya sabré algo más; le informaré de ello. El Sr. Ardaillon me insiste que me puedo marchar, pero otros muchos me dicen que no desmaye, que, a veces, todo depende de una visita, de la presencia de un solicitante. Seguiré este consejo aunque me cueste.
A Dios, muy queridos Hermanos, los llevo a todos muy dentro de mi corazón. No les pido oraciones, me las deben,
Champagnat,
Sup. Hnos. de María.

3301 visits