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Carta de Marcelino - 181

 

Br. Marcellin Champagnat
18/03/1838


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A pesar de su tono casi impersonal, se puede suponer que esta carta es una res-puesta. El Hno. Hilarion, cuya pasión era escribir, pudo enviar al Padre Champagnat una carta de afecto filial sin otro motivo que el de interesarse por las gestiones en curso. Aprovechando la ocasión, el Padre le contesta haciendo llegar sus noticias a todos los Hermanos e incluso a los amigos de la región. La carta del 24, dirigida al Hno. Antoine (n.° 183), es del mismo tipo. Nada impide pensar que hiciera lo mismo con otros sectores de la congregación, pues, como se transparenta aquí, los Hermanos estaban más que nunca presentes en su espíritu.

V.J. M.J.

París, 18 de marzo de 1838. Misiones Extranjeras, Rue du Bac, n.° 120.

Como puede ver, sigo en París visitando a unos y a otros; y a pesar de todo, mis trámites sólo aceleran un poco el tema que constituye nuestra gran preocupación. Aquí en París todos los que se preocupan por nuestro éxito me dicen que hay que tener paciencia. Cuento mucho con las oraciones de la gente buena, conseguirán más que todas las protecciones posibles. Pese a todo, no descuido estas últimas, pues Dios quiere que utilicemos los medios humanos. Todos los informes que se han hecho sobre nuestra autorización han sido favorables, bendito sea Dios. Qué espina nos arrancarían, mi querido amigo, si pudiéramos poner a nuestros Hermanos al abrigo de la entrada a filas. Esperemos firmemente y recemos sin cesar: qué no obtendrá la oración fervorosa y perseverante. Digamos a María que es mucho más obra suya que nuestra. Pare-ce ser que no podremos garantizar la exención a los llamados este año.
¡Qué inquietud para mí! ¡Mi estancia en París aún será muy larga?, ¡ay!, no lo sé. No creo poder ir a l’Hermitage antes de Pascua.
Me encuentro bien, el tiempo me parece largo porque no estoy con ustedes. Me encuentro más solo en el centro de París que en l’Hermitage. Le puedo asegurar que, si Dios lo quisiera, me agradaría muchísimo vivir en la soledad. Comunique al Sr. Dumas, el dignísimo Párroco de Boulieu, el estado de nuestro asunto; dígale que sigo contando con sus fervorosas oraciones, las de su comunidad y del capellán, Sr. Aron.
A Dios, mi querido Hermano, no lo olvido ni a usted ni a los demás. Dígale al Hermano Maurice cuánto lo aprecio, a él y a sus colaboradores; al Hno. Nilamon y a los que están con él, al Hermano Adelphe . No necesito encomendarle que rece por mí, ya sé que lo hace. No olvide a los Hermanos de St. Sauveur. Los llevo a todos muy dentro de mi corazón .
Trate de ver cuanto antes a los Hermanos de Bourg-Argental y a los demás . Al Hermano Marie-Jubin le va bastante bien.
Tengo el honor de ser su afectísimo servidor en los Sagrados Corazones de Jesús y de María,

Champagnat.

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