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Carta de Marcelino - 259

 

Br. Marcellin Champagnat
20/07/1839


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AI haber sido arrancada la segunda hoja de esta carta, no sabemos a quién va dirigida. Cierta tradición la atribuye al Hno. Alexandre por la razón de que, en uno de sus cuadernos, el Padre Champagnat anota: «El Hno. Alexandre se familiariza con un niño». (AFM, 132.4, p. 33). Este argumento no es en absoluto convincente, porque el Hno. Alexandre hizo la profesión perpetua el 10 de octubre de 1836. Ahora bien, en esta carta se trata de un Hermano joven que confía al Padre sus dudas acerca de hacer o renovar la profesión. Ante la ausencia total de la más mínima indicación, cualquier intento que se haga para atribuir esta carta no pasará de simple conjetura, ya que en el retiro de 1839 serán 48 los Hermanos que harán los votos temporales y 19 los perpetuos. La comparación de esta carta con la del 10 de marzo, dirigida al Hno. Avit (Nº 247), y el hecho de que este último esté en la lista de los profesos perpetuos de 1839 no es razón suficiente para una afirmación así.

20 de julio de 1839.

Querido hermano:

La dicha de ser hijo de María bien vale algún combate y algún sacrificio. Además de lo que podemos decir a Jesús, tenemos derecho a decir a Maria: ¿por qué habría de ser yo el primero que os habría invocado, más aún, el primero en haber sido vuestro hijo? Diga, pues, a María que el honor de su Sociedad exige que lo conserve casto como un ángel. El medio que usted utiliza, pensando en la muerte y pasión de Nuestro Señor Jesús Cristo, es bueno. Manténgase ocupado. Obedezca de buen grado, es a Jesús y a María a quien obedece, de lo contrario, sería toda su vida un mal religioso, mejor aún, no sería religioso por mucho tiempo. La obediencia hace al alma santa, impecable e inseparable de su Dios. Sólo alejándome de la obediencia, me alejaría de Dios. Por medio de esta virtud se preparará maravillosamente para hacer los votos.
A Dios, querido Hermano,

Champagnat

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