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L'Hermitage

HermitageEl Hermitage es el gran relicario de Marcelino Champagnat, fundador de una familia religiosa dedicada a la Virgen María: los Hermanos Maristas. Según datos de 1997, su número es de unos 5000 miembros, dedicados a la juventud de 75 países en el mundo.


Una buena parte del año esta casa acoge a grupos de Hermanos Maristas que vienen a pasar unos días o semanas para conocer mejor los lugares maristas: Marlhes, el Hermitage, La Valla, Fourvière.

 
MaristasLa entrada principal
 

En el interior de la casa, la sala de acogida nos ofrece tres puntos de interés: la Virgen educadora, el Historial y la tienda. De entrada, la “Virgen educadora”. Esculpida por el Sr. Chazalet, forma parte de los numerosos arreglos realizados en 1989 con motivo del bicentenario del nacimiento de Marcelino. El Historial es un museo de cera que evoca al Fundador, a su primer sucesor (el H. Francisco), la construcción del Hermitage, el lugar de María en la fundación y la extensión progresiva de la obra marista. Realizado por el Sr. Crépin de la Pommeraie, fue puesto en funcionamiento con motivo de la beatificación de Marcelino, en 1955. Dura 15 minutos.

 
MaristasEl patio interior
 

Construcciones de 1824

Todo el cuadrilátero data de tiempos del P. Champagnat, pero fue construido en diversas etapas. La primera parte es de 1824-25. El edificio en su conjunto tiene forma de U, con cuatro pisos de altura. El pequeño campanario nos recuerda la capilla utilizada de 1824 a 1836. Por el lateral, el edificio llegaba hasta los tensores de hierro en forma de S y, por la izquierda, hasta el nivel de la estatua de S. José.

Construcciones de 1836

En 1836-37 se construyó la nueva capilla. La parte izquierda, que sobresale por encima del edificio primitivo, y la parte derecha de este mismo edificio se unen a través de los muros de la nueva capilla, cerrándose así el cuadrilátero tal como lo vemos hoy en día. La bendición de la capilla tuvo lugar en octubre de 1836, por Mons. Pompalier, aspirante marista que fue nombrado obispo, a punto de salir hacia Oceanía con cuatro padres maristas y tres hermanos maristas. Un edificio pequeño (hoy desaparecido) a la izquierda de la capilla era la vivienda de Philippe Arnaud, sobrino de Marcelino, que se había casado con una chica de la familia Patouillard (la familia que habitaba al otro lado del río Gier, y que tenía varios hijos e hijas). En este mismo sector se hospedaban las Hermanas de la Sagrada Familia, fundadas por el P. Pousset, amigo de Marcelino. Estas religiosas dedicaban una buena parte de su tiempo a la lavandería, planchado y arreglo de la ropa de la gran comunidad de Hermanos: más de 130 personas en 1841.

La estatua de San José fue colocada en 1851, como agradecimiento por el reconocimiento legal del Instituto por el gobierno francés. Por detrás, se puede ver la roca, que se extiende a lo largo de la construcción de la izquierda. Sirve de soporte al primer e incluso al segundo piso de esta ala del edificio.

 
MaristasJardin
 

El lugar en 1824

Cuando el P. Champagnat llegó a este lugar en 1824, con una veintena de hermanos y algunos albañiles, la situación era la siguiente:

  • En la orilla izquierda del río Gier, la familia Patouillard ocupaba una granja y un taller para trabajar láminas de hierro. El lugar se llamaba: les Gauds.
  • En la orilla derecha: no había ninguna edificación; bosques de robles y prados. El P. Champagnat compra esta parcela que, en el catastro, tenía el nombre de “Bois Coulaud” (“Bosque Coulaud”).

El patio “Santa María”

La estatua de María recuerda una antigua amistad entre el Sr. Desgenettes, fundador de la cofradía de N. Sra. de las Victorias y los Maristas (P. Champagnat, Hermano Francisco, P. Colin). En 1851, cuando el H. Francisco (sucesor de Champagnat desde 1839) obtiene el reconocimiento de su congregación por el gobierno francés, se lo agradece a María haciendo erigir en el Hermitage esta estatua que recuerda las gracias mundialmente conocidas de una parroquia de París bajo esta advocación.

A la izquierda, el gran muro es simplemente la roca tallada verticalmente. Por su parte, la roca iba algo más allá de la actual puerta de entrada. Con esto recordamos el episodio en que el P. Champagnat manda quitar la roca con el pico. Los Hermanos, junto con algunos trabajadores, se ponen manos a la obra… pero no, realmente es demasiado dura. El P. Champagnat llega: “¿Demasiado dura? Parece que no tenéis más coraje que una gallina que ha pasado la noche en el agua”. A continuación, toma el pico y hace saltar trozos de roca. Todos le siguen. No nos ha llegado noticia sobre el tiempo que se necesitó para quitar toda la roca, pero podemos comprobar que la que molestaba ha desaparecido por completo.

 
MaristasEl recorrido interior
 

En el primer rellano de la escalera interior podemos observar un fragmento del muro de 1824. Vemos la sencillez de la construcción. Solamente los dinteles de las puertas están hechos con grandes bloques de granito. El resto de los muros está formado por piedras extraídas de la roca vecina y unidas con un poco de cal.

1. La sala azul o sala de la misión

La estancia que sigue es hoy una bonita sala que nos recuerda la extensión de los Hermanos Maristas por todo el mundo. En tiempos del P. Champagnat era la sala de los tejedores. En toda la región muchas familias tenían máquinas tejedoras. Era también el caso en la familia Champagnat, en Rosey. Cuando el H. Estanislao vino a La Valla trajo consigo su máquina tejedora. El P. Séon, originario de Tarentaise, era el responsable de los tejedores, ya que él conocía bien el oficio. Por tanto, esta tarea con las máquinas tejedoras fue en el Hermitage una buena fuente de ingresos; en ellas trabajaban varios hermanos durante el período de abril a noviembre, en que pocos alumnos iban a clase.

2. La capilla

a. Su historia
Esta capilla ha conocido una importante renovación en 1989, y no fue la primera vez que ocurrió. Empezada a construir en 1836, pudo acoger a S. Pedro Chanel, padre marista del grupo de los primeros misioneros de Oceanía. No se terminó hasta 1837. Era bastante diferente a como hoy la conocemos. Del lado del presbiterio, se prolongaba más allá, incluyendo lo que ahora es un pasillo y dos habitaciones. En cambio, por el otro lado, acababa donde ahora está la puerta lateral.

En 1875 el techo amenazaba con caerse. Se tuvo que emprender una reconstrucción. Se han conservado los muros, pero se elevó el conjunto. Se quitó la roca de la parte de atrás, lo que permitió alargar la nave unos 15 m., más allá de la puerta lateral. La bendición de la nueva capilla tuvo lugar el 15 de agosto de 1877.

b. El sagrario
La última restauración de 1989 ha permitido resaltar tres elementos del presbiterio: el altar, el sagrario o tabernáculo, y la estatua de la Virgen. Los tres son recuerdo del P. Champagnat.

Según la tradición, el sagrario (o tabernáculo) procedería de la catedral de Saint Maurice de Vienne, a unos 30 Km al sur de Lión. Al final de la Revolución Francesa, el Papa Pío VI murió en la cárcel de Valence (100 Km al sur de Lión). También se dan excesos en la descristianización. Se vende el mobiliario de la iglesia. Este tabernáculo fue adquirido por una señora que, cuarenta años después, se lo regaló al P. Champagnat.

La Virgen es la de la capilla de 1824. Lleva un corazón metálico, en cuyo interior el P. Champagnat colocaba la lista de sus hermanos al principio de cada año escolar. La estatua guarda buena armonía con el altar, el sagrario y el conjunto del presbiterio.

c. El camino de la cruz
Pueden verse 3 cuadros de marquetería debidos al Sr. Georges Faure. El de la derecha está dedicado a la Sagrada Familia; evoca el espíritu de Nazaret muy presente en la espiritualidad marista. El otro evoca la resurrección, el corazón de Jesús irradiando sobre el mundo. El tercer y último cuadro se encuentran en la entrada de la capilla y evoca el envío en misión. El vía crucis es obra de un hermano belga, el H. Joseph Bossaert.

d. El relicario de Champagnat
Ha sido creado en 1956, después de la beatificación. Guarda en su interior sus restos, que han sido colocados en un relicario de bronce dorado, adornado con hermosos esmaltes fáciles de interpretar. Este relicario ha sido ejecutado en los talleres del Sr. Chéret, en París.

Las vidrieras han sido realizadas por el Sr. Gérard Hansen. A media altura, en las vidrieras de la izquierda, se evoca la santidad de Marcelino, que descansa sobre las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad, practicadas en un grado heroico. Estas virtudes están representadas por símbolos clásicos: un ángel adorador (fe), un ángel con una ancla y una estrella (esperanza), un ángel teniendo un corazón inflamado (caridad). En las otras tres vidrieras, a la derecha, el Fundador establece su familia religiosa sobre los tres votos religiosos: pobreza, castidad y obediencia.

Además, de izquierda a derecha:

1. En la parte superior, Marcelino, pastor pero sobre todo buen “negociante” con su rebaño, supo reunir a sus 14 o 15 años, un capital de 600 francos, es decir, dos salarios anuales de un trabajador de la época. Esta cantidad le servirá para su ajuar y su pensión en el seminario menor, 120 francos anuales.
En la parte inferior, la fe. Si Dios quiere que sea sacerdote, nada debe impedir su voluntad.

2. En la parte superior, Marcelino, seminarista, da catequesis a los niños de Rosey durante las vacaciones. El pequeño Épalle (debajo de la manzana) llegará a ser uno de los primeros misioneros de Oceanía. Será obispo y morirá mártir, de ahí la cabeza de obispo detrás y por encima de Champagnat.
En la parte inferior, Marcelino y sus compañeros; se consagran a María el 23 de julio de 1816. En su mano, la hoja donde está escrita la oración que pronunciaron ante la estatua de la capilla de Fourvière.

3. En la parte superior, Marcelino llega a La Valla como vicario: “Aquí estoy, Señor”.
En la parte inferior, dos meses más tarde, va a visitar a un joven moribundo, Juan Bautista Montagne y, ante su ignorancia religiosa, se convence aún más de la urgencia y necesidad de Hermanos educadores de la juventud.

4. La vidriera central es la del lema de Marcelino: “Todo a Jesús por María, todo a María para Jesús”. Este lema está escrito en latín en la parte inferior de la vidriera y delante del altar: “A Jesús por María”. Debajo, el “Sub tuum praesidium” (“Bajo tu amparo”): la más antigua oración a María (siglo IV). Junto con el Ave María, era la oración más frecuente de los Hermanos. La vidriera evoca, pues, a Champagnat tendiendo la mano hacia María, y María tendiendo la mano hacia Jesús. Representa, también, a los 4 evangelistas: águila (S. Juan), buey (S. Lucas), ángel (S. Mateo) y león (S. Marcos), ya que la tarea de los hermanos es anunciar el evangelio a través del catecismo en la escuela.

5. En la parte superior, la vocación del niño Gabriel Rivat. Marcelino le hizo recibir la primera comunión excepcionalmente a los 10 años. Tres semanas después irá a vivir con los primeros Hermanos, y 20 años más tarde será el primer Superior General. Fue declarado Venerable en 1968, y sus restos descansan en la tumba en el fondo de la capilla. En la vidriera, puede verse conducido por su madre: “Haga de él lo que usted quiera: lo he consagrado a María”.
En la parte inferior, el “Acordaos”, en la nieve durante febrero de 1823. Marcelino, acompañado del H. Estanislao, regresa a La Valla desde Bourg Argental, se pierde y queda exhausto en una tormenta de nieve, en el lugar llamado La Chaperie, en Graix. Dirige su oración a la Virgen María, un ferviente “Acuérdate, oh Virgen María”. Un campesino de una casa vecina, en contra de lo que hacía habitualmente, sale de su casa con una lámpara en la mano, y esta luminosidad será suficiente para salvar a los viajeros perdidos. Llegan a la casa, donde son muy bien acogidos, pasarán allí la noche y, al día siguiente, podrán regresar a La Valla sin problemas.

6. Construcción del Hermitage.
En la parte superior, la misa al amanecer, en una pequeña capilla construida como una cabaña en el bosque.
En la parte inferior, todos al duro trabajo durante todo el día, a lo largo de unos 6 meses.

7. En la parte superior: 18 de mayo de 1840, tres semanas antes de su muerte, Marcelino Champagnat hace leer su Testamento espiritual: “Que pueda decirse de los Hermanitos de María como de los primeros cristianos: mirad cómo se aman (…). Que una tierna y filial devoción a nuestra Buena Madre os anime siempre y en toda circunstancia”. Habla también de la unidad de la Sociedad de María, cuya rama femenina está representada aquí por una Hermana Marista.
En la parte inferior, los Hermanos acompañan a los evangelistas: “Id y enseñad a todas las naciones”.

e. La tumba del H. Francisco
La causa de beatificación del H. Francisco fue introducida en 1910, después de una vida realmente santa. En 1924 sus restos fueron colocados en la capilla. Desde su entrada en los Maristas, el H. Francisco ha desempeñado todas las funciones. Después de unos años como maestro en Marlhes, Vanosc y Boulieu, vino al Hermitage como enfermero, maestro de novicios, director y, sobre todo, brazo derecho del Fundador, antes de ser su sucesor durante 20 años. Pasó otros 20 años más en el Hermitage, después de acabar como Superior General, edificando con su vida a todos los que se acercaban a la capilla, por su piedad y su gran recogimiento. Fue, también, un excelente enfermero.

f. Las reliquias de S. Prisciliano
Frente a la tumba del H. Francisco, las reliquias de S. Prisciliano. El redescubrimiento de las catacumbas, en el siglo XIX, ha supuesto para el Hermitage el don precioso de las reliquias de este mártir del s. IV, regaladas por Mons. Épalle, aquél niño catequizado por el joven Marcelino Champagnat.

3. La sala de los frescos

En esta sala se desarrolló la vida de oración de los Hermanos desde 1824. También aquí dio Champagnat sus instrucciones, sobre todo los domingos y las fiestas. Aquí recibió, el 11 de mayo de 1840, el sacramento de la unción de los enfermos. Cuando, en 1955, Marcelino fue beatificado, se quiso conservar, bajo forma pictórica, lo fundamental de su pensamiento.

He aquí una breve sugerencia para cada uno de los frescos:

1. Fresco central: el calvario. “San Juan es el primer marista”, decía Marcelino, pensando en la escena del Calvario: “Aquí tienes a tu hijo, aquí tienes a tu madre. Y el discípulo la acogió en su casa”. Podemos reconocer en el fresco a Jesús en cruz y a María. Juan está en el otro lado, bajo forma de águila, su símbolo. En las líneas entrelazadas, la “M” de María está plantada en el cuerpo de Jesús, no hay que separar nunca Jesús y María.

2. Las bodas de Caná. María dice a los sirvientes: “Haced lo que él os diga”. La vasija que está “de pie” sólo contiene agua. La que está inclinada para obedecer, derrama vino.

3. Las manos abiertas. Champagnat, y sus Hermanos tras él, se consagran a Dios: “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad”. Podemos observar cómo entre las manos que se ofrecen crece una espiga, y una hoja grande se desarrolla, símbolo de un crecimiento de vida espiritual.

4. El cordero inmolado llevando la cruz. Este cordero se convierte en rincón de luz que se introduce en nuestras tinieblas. Cuando el P. Champagnat anunciaba, antes de la comunión, “Este es el cordero de Dios”, los asistentes tenían la impresión de que veían a Jesús vivo.

5. La anunciación. La cabeza que llega (abajo a la izquierda) es el ángel Gabriel que se aparece a María. Como consecuencia de este anuncio, tendrán lugar dos movimientos de María: las líneas que caen hacia abajo: “Hágase en mí según tu palabra”; y los brazos que se elevan “Proclama mi alma la grandeza de Dios”.

6. Los tres primeros puestos. El primer sitio en Belén: abajo, el niño en el pesebre; el primero en la cruz: se ve claramente; y el primer sitio en el altar: un sacerdote visto de espaldas, con la tonsura, elevando el cáliz. Estos tres primeros puestos están rodeados por un círculo rojo, símbolo del amor perfecto.

7. El misterio de María: “En María lo tenemos todo; sin María, no somos nada. Ella es el recurso de la casa. Siempre tiene a su adorable Hijo entre sus brazos o en su corazón” (de una carta de Champagnat). Y el pintor amplía el papel de María, que ha colocado encima de una iglesia: María, madre de la Iglesia, misterio para los que vienen de la derecha: ¿pastores?, ¿mujeres?, ¿gente sencilla?; y de la izquierda: ¿magos?, ¿hombres?, ¿intelectuales? Sí, misterio femenino que recuerda que Dios, el totalmente Otro, es tan maternal como paternal.

8. La Iglesia. En la parte superior, el misterio de la Trinidad, representado por tres triángulos. En la parte inferior, a la izquierda, el torbellino es el pensamiento, la oración del hombre que intenta subir solo hacia el misterio. Pero la solución es aceptar pasar por la mediación de la Iglesia representada a la derecha por una iglesia (campanario, vidriera). Esto corresponde a las enseñanzas de Marcelino: fidelidad al Papa, a los obispos, buen entendimiento con los sacerdotes.

9. El grano sembrado en la tierra. “Si el grano no muere, permanece sólo; si muerte, da mucho fruto”. En el centro, el grano que se ha convertido en una gran hostia, encima de la cual está el cáliz. La hostia en medio de la cruz. El P. Champagnat decía, poco antes de su muerte, “esto irá a mejor”. Cuando murió había 280 Hermanos; 20 años después, son 2000.
10/ El árbol marista cuyas raíces están en la oscuridad: los primeros tiempos son duros. Champagnat, constructor, es considerado loco. Pero enseguida el árbol crece en la luz. No se sabe dónde acabará su crecimiento.

11. Peces. En la simbología de los primeros cristianos en tiempo de persecuciones, la palabra pez, en griego “ichtus”, evoca el nombre de Cristo: iesus-Christus-Theou-Ios-Soter (Jesús, Cristo, de Dios, Hijo, Salvador). Tertuliano dijo: “Jesús es el gran pez, y nosotros los pececillos nacidos en el agua del bautismo”. Con Cristo, con Champagnat, todos en la misma red.

12. Pentecostés. Una gran llama que se divide en otras siete más pequeñas. Y el universo queda encendido. El Espíritu sopla sobre los apóstoles y sus sucesores, y las llamas se extienden.

4 - La habitación del P. Champagnat

Después de haber recibido la unción de los enfermos, el P. Champagnat hizo sus últimas recomendaciones a los Hermanos. La semana siguiente (el 18 de mayo de 1840), pide que se lea su Testamento Espiritual, al no tener él suficiente fuerza para hablar. En ese momento está acostado en una cama que se encuentra hoy en el Historial. Eso ocurre en su habitación. Posteriormente se reformó la habitación, juntando su habitación con su despacho, de forma que hubiese más espacio para los grupos que quieren rezar aquí.

La estatua de la virgen es la que Champagnat denominaba Nuestra Buena Madre.

En el otro lado, el retrato de Champagnat, pintado el mismo día de su muerte. Su cuerpo había permanecido flexible, pero había sufrido las consecuencias de un año de cáncer, llamado entonces gastritis. Varias veces, los vómitos muy dolorosos le hacían desvanecerse. Es, pues, el retrato de un atleta agotado por el sufrimiento.
En las dos habitaciones, ahora unidas, se han colocado objetos litúrgicos, y otros, que le sirvieron sobre todo para el trabajo manual. El fragmento de la cama, sin puertas, es aquél del “Acordaos” de las nieves del Pilat.

Vale la pena destacar el “Pasaporte interior” necesario para ir a París. Menciona la talla del propietario: 1’79. Marcelino era de gran altura.

5 - El pasillo y la vitrina del H. Francisco

Los objetos expuestos han pertenecido al H. Francisco. Observamos, en particular, los frascos en las cuales hacía sus preparaciones farmacéuticas. Ecologista adelantado a su tiempo, conocía un buen número de remedios sencillos y naturales. En sus cuadernos, encontramos más de 800 remedios, a veces extremadamente curiosos.

Otras vitrinas contienen objetos de diversas procedencias, recordando los cinco continentes donde hoy están los Hermanos Maristas.

 
MaristasLa visita de la propiedad
 
 

1. Hacia el cementerio

Según las estaciones, el río Gier puede bajar muy caudaloso o casi seco. El Gier es un vecino útil, pero que contra el cual también ha habido que prevenirse. En efecto, ha habido inundaciones, sobre todo en 1840, 47, 72 y 1900. Una de las primeras cosas que se hizo fue poner un dique con muros en el cauce que pasa por la finca, y crear una amplia huerta.

Siguiendo el camino de la izquierda del huerto, vamos en dirección al cementerio. Al cabo de unos 100 m., encontramos una placa que indica el lugar donde estuvo la primera capilla (la “capilla del bosque), donde el P. Champagnat celebraba la misa durante el inicio de la construcción.

Para dormir, los hermanos que trabajaban en la construcción se albergaban en los locales del Sr. Patouillard, en la orilla izquierda del río. El P. Champagnat tenía su cama en un cobertizo mal resguardado del viento y de la lluvia.

Al lado de la puerta del cementerio, una placa de mármol, con relieve en bronce, indica las transformaciones sucesivas. Los restos del Fundador y del H. Francisco están ahora en la capilla. Podemos ver la tumba de tres de los primeros hermanos (a la derecha de la gran cruz actual): Luis, Lorenzo y Estanislao.

El canal que vemos, fue hecho para mover una turbina que desde 1891 procuraba iluminación eléctrica a la casa; unos 30 o 40 años antes que en la mayoría de casas de la región. Ahora se utiliza como reserva de agua para el riego de la huerta.

2 - Hacia el paseo de los plátanos

El bosque de encima del cementerio es de robles. El altar que podemos ver, data de 1989. La gran cruz del paseo de los Plátanos se encontraba un poco más abajo, en tiempo del P. Champagnat, en 1838, como indica un relieve en bronce que señala la localización exacta.

El paseo de los plátanos es un campo de juego creado por Marcelino. En el extremo de la parte llana, se cortaba bruscamente por la roca. En 1869 el H. Apolinar decidió abrir un paso para dar acceso a la otra parte de la propiedad. El trabajo fue realizado con la ayuda de muchos postulantes, novicios o escolásticos. Desde el pasaje Apolinar, se percibe una buena vista de la presa de Soulages y de La Valla.

3. El huerto del H. Francisco

El H. Francisco creó un pequeño huerto o jardín para cultivar sus plantas farmacéuticas. Unos grandes cedros le confieren sombra. Por su situación, es un buen lugar de observación de la propiedad:

  • En la parte inferior, se ve la terraza de la casa de la roca, que a su vez permite una buena vista por encima del patio de Santa María, del río Gier y del campo de fútbol.
  • También abajo, hacia la derecha de los edificios, un patio sobre un muro alto. Por encima, el actual gallinero, que antes era otro patio.
  • Por encima, sobre un promontorio, el patio S. Luis Gonzaga, tras muros hechos con piedra de esquisto.
Todos los patios recuerdan aquélla época en que se necesitaban terrenos de juego y esparcimiento para los distintos grupos de la casa.

4. La casa de la Roca (Maison du Rocher)

Cerca de la placa que indica la ubicación de la cruz de 1838, un caminito conduce a un paso entre la casa y un “acantilado” hecho a pico. Data de 1897: se contaba con medios distintos a los de la época del P. Champagnat. La casa de la Roca presenta dos atracciones llevadas a cabo con motivo del año Champagnat en 1989:

  • La sala de las maquetas, realizadas por el H. Paul Devantery. Muestran, de forma muy precisa, la evolución de la casa en las cuatro etapas principales de su transformación. Se observan también reproducciones de dibujos antiguos.
  • El diaporama, montaje audiovisual a base de múltiples proyectores sobre una pantalla de 7 metros. Recuerda la acción del Fundador y su espíritu en la dimensión histórica, pero también su prolongación hasta nosotros.

5. Otros elementos exteriores

La casa del Cedro (Maison du Cèdre)
Esta parte se encuentra sobre la orilla izquierda del Gier, en el lugar donde había diversas edificaciones a la llegada de M. Champagnat. Actualmente encontramos una sala para la acogida de grupos, y en la parte superior, habitaciones.

La casa de las Fuentes (Maison des Sources)
Cuando se rehizo la capilla (1875-1877) se construyó también una casa independiente sobre la orilla del Gier. En su tiempo, permitía a las Hermanas de la Sagrada Familia ser albergadas un poco mejor que con anterioridad. Esta casa acoge ahora a grupos en régimen autónomo.

El jardín de la entrada y el monumento
Los árboles del jardín de la entrada fueron plantados poco después de la beatificación de Champagnat, con motivo de un encuentro de antiguos alumnos de Europa y de Siria-Líbano. El monumento, al fondo, a la derecha de la explanada, es obra de Pierre Gouttard. Recuerda a Marcelino Champagnat teniendo a dos niños ante sí en forma de cruz, ya que la cruz del Hermano es su presencia constante entre los alumnos a veces difíciles. La cabeza de Marcelino es como un gran canto rodado, totalmente receptivo a la luz. La forma está simplificada al máximo. El pliegue de un rabat anuncia que se trata de un sacerdote, y los niños sugieren que se trata de un educador.

El sendero Champagnat
En 1989 fue inaugurado el sendero número 10 del parque regional del Pilat. Une los principales lugares maristas: el Rosey, la casa Montagne, La Valla y el Hermitage. Tiene una longitud de 31 Km. Recuerda a Champagnat, caminante infatigable.

 
¡Ojalá sea el inicio de una vida más orientada completamente a Dios, según las huellas de Marcelino!
 
 
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