En el primer rellano de la escalera
interior podemos observar un fragmento del muro de 1824.
Vemos la sencillez de la construcción. Solamente
los dinteles de las puertas están hechos con
grandes bloques de granito. El resto de los muros está
formado por piedras extraídas de la roca vecina
y unidas con un poco de cal.
1. La sala azul o sala de
la misión
La estancia que sigue es hoy una bonita
sala que nos recuerda la extensión de los Hermanos
Maristas por todo el mundo. En tiempos del P. Champagnat
era la sala de los tejedores. En toda la región
muchas familias tenían máquinas tejedoras.
Era también el caso en la familia Champagnat,
en Rosey. Cuando el H. Estanislao vino a La Valla trajo
consigo su máquina tejedora. El P. Séon,
originario de Tarentaise, era el responsable de los
tejedores, ya que él conocía bien el oficio.
Por tanto, esta tarea con las máquinas tejedoras
fue en el Hermitage una buena fuente de ingresos; en
ellas trabajaban varios hermanos durante el período
de abril a noviembre, en que pocos alumnos iban a clase.
2. La capilla
a. Su historia
Esta capilla ha conocido una importante renovación
en 1989, y no fue la primera vez que ocurrió.
Empezada a construir en 1836, pudo acoger a S. Pedro
Chanel, padre marista del grupo de los primeros misioneros
de Oceanía. No se terminó hasta 1837.
Era bastante diferente a como hoy la conocemos. Del
lado del presbiterio, se prolongaba más allá,
incluyendo lo que ahora es un pasillo y dos habitaciones.
En cambio, por el otro lado, acababa donde ahora está
la puerta lateral.
En 1875 el techo amenazaba con caerse.
Se tuvo que emprender una reconstrucción. Se
han conservado los muros, pero se elevó el conjunto.
Se quitó la roca de la parte de atrás,
lo que permitió alargar la nave unos 15 m., más
allá de la puerta lateral. La bendición
de la nueva capilla tuvo lugar el 15 de agosto de 1877.
b. El sagrario
La última restauración de 1989 ha permitido
resaltar tres elementos del presbiterio: el altar, el
sagrario o tabernáculo, y la estatua de la Virgen.
Los tres son recuerdo del P. Champagnat.
Según la tradición,
el sagrario (o tabernáculo) procedería
de la catedral de Saint Maurice de Vienne, a unos 30
Km al sur de Lión. Al final de la Revolución
Francesa, el Papa Pío VI murió en la cárcel
de Valence (100 Km al sur de Lión). También
se dan excesos en la descristianización. Se vende
el mobiliario de la iglesia. Este tabernáculo
fue adquirido por una señora que, cuarenta años
después, se lo regaló al P. Champagnat.
La Virgen es la de la capilla de 1824.
Lleva un corazón metálico, en cuyo interior
el P. Champagnat colocaba la lista de sus hermanos al
principio de cada año escolar. La estatua guarda
buena armonía con el altar, el sagrario y el
conjunto del presbiterio.
c. El camino de la cruz
Pueden verse 3 cuadros de marquetería debidos
al Sr. Georges Faure. El de la derecha está dedicado
a la Sagrada Familia; evoca el espíritu de Nazaret
muy presente en la espiritualidad marista. El otro evoca
la resurrección, el corazón de Jesús
irradiando sobre el mundo. El tercer y último
cuadro se encuentran en la entrada de la capilla y evoca
el envío en misión. El vía crucis
es obra de un hermano belga, el H. Joseph Bossaert.
d. El relicario de Champagnat
Ha sido creado en 19 56,
después de la beatificación. Guarda en
su interior sus restos, que han sido colocados en un
relicario de bronce dorado, adornado con hermosos esmaltes
fáciles de interpretar. Este relicario ha sido
ejecutado en los talleres del Sr. Chéret, en
París.
Las vidrieras han
sido realizadas por el Sr. Gérard Hansen. A media
altura, en las vidrieras de la izquierda, se evoca la
santidad de Marcelino, que descansa sobre las virtudes
teologales: fe, esperanza y caridad, practicadas en
un grado heroico. Estas virtudes están representadas
por símbolos clásicos: un ángel
adorador (fe), un ángel con una ancla y una estrella
(esperanza), un ángel teniendo un corazón
inflamado (caridad). En las otras tres vidrieras, a
la derecha, el Fundador establece su familia religiosa
sobre los tres votos religiosos: pobreza, castidad y
obediencia.
Además, de izquierda a derecha:
1. En la parte superior, Marcelino,
pastor pero sobre todo buen “negociante”
con su rebaño, supo reunir a sus 14 o 15 años,
un capital de 600 francos, es decir, dos salarios
anuales de un trabajador de la época. Esta
cantidad le servirá para su ajuar y su pensión
en el seminario menor, 120 francos anuales.
En la parte inferior, la fe. Si Dios quiere que sea
sacerdote, nada debe impedir su voluntad.
2. En la parte superior, Marcelino,
seminarista, da catequesis a los niños de Rosey
durante las vacaciones. El pequeño Épalle
(debajo de la manzana) llegará a ser uno de
los primeros misioneros de Oceanía. Será
obispo y morirá mártir, de ahí
la cabeza de obispo detrás y por encima de
Champagnat.
En la parte inferior, Marcelino y sus compañeros;
se consagran a María el 23 de julio de 1816.
En su mano, la hoja donde está escrita la oración
que pronunciaron ante la estatua de la capilla de
Fourvière.
3. En la parte superior, Marcelino
llega a La Valla como vicario: “Aquí
estoy, Señor”.
En la parte inferior, dos meses más tarde,
va a visitar a un joven moribundo, Juan Bautista Montagne
y, ante su ignorancia religiosa, se convence aún
más de la urgencia y necesidad de Hermanos
educadores de la juventud.
4. La vidriera central es la del
lema de Marcelino: “Todo a Jesús por
María, todo a María para Jesús”.
Este lema está escrito en latín en la
parte inferior de la vidriera y delante del altar:
“A Jesús por María”. Debajo,
el “Sub tuum praesidium” (“Bajo
tu amparo”): la más antigua oración
a María (siglo IV). Junto con el Ave María,
era la oración más frecuente de los
Hermanos. La vidriera evoca, pues, a Champagnat tendiendo
la mano hacia María, y María tendiendo
la mano hacia Jesús. Representa, también,
a los 4 evangelistas: águila (S. Juan), buey
(S. Lucas), ángel (S. Mateo) y león
(S. Marcos), ya que la tarea de los hermanos es anunciar
el evangelio a través del catecismo en la escuela.
5. En la parte superior, la vocación
del niño Gabriel Rivat. Marcelino le hizo recibir
la primera comunión excepcionalmente a los
10 años. Tres semanas después irá
a vivir con los primeros Hermanos, y 20 años
más tarde será el primer Superior General.
Fue declarado Venerable en 1968, y sus restos descansan
en la tumba en el fondo de la capilla. En la vidriera,
puede verse conducido por su madre: “Haga de
él lo que usted quiera: lo he consagrado a
María”.
En la parte inferior, el “Acordaos”, en
la nieve durante febrero de 1823. Marcelino, acompañado
del H. Estanislao, regresa a La Valla desde Bourg
Argental, se pierde y queda exhausto en una tormenta
de nieve, en el lugar llamado La Chaperie, en Graix.
Dirige su oración a la Virgen María,
un ferviente “Acuérdate, oh Virgen María”.
Un campesino de una casa vecina, en contra de lo que
hacía habitualmente, sale de su casa con una
lámpara en la mano, y esta luminosidad será
suficiente para salvar a los viajeros perdidos. Llegan
a la casa, donde son muy bien acogidos, pasarán
allí la noche y, al día siguiente, podrán
regresar a La Valla sin problemas.
6. Construcción del Hermitage.
En la parte superior, la misa al amanecer, en una
pequeña capilla construida como una cabaña
en el bosque.
En la parte inferior, todos al duro trabajo durante
todo el día, a lo largo de unos 6 meses.
7. En la parte superior: 18 de mayo
de 1840, tres semanas antes de su muerte, Marcelino
Champagnat hace leer su Testamento espiritual: “Que
pueda decirse de los Hermanitos de María como
de los primeros cristianos: mirad cómo se aman
(…). Que una tierna y filial devoción
a nuestra Buena Madre os anime siempre y en toda circunstancia”.
Habla también de la unidad de la Sociedad de
María, cuya rama femenina está representada
aquí por una Hermana Marista.
En la parte inferior, los Hermanos acompañan
a los evangelistas: “Id y enseñad a todas
las naciones”.
e. La tumba del H. Francisco
La causa de beatificación del H. Francisco fue
introducida en 1910, después de una vida realmente
santa. En 1924 sus restos fueron colocados en la capilla.
Desde su entrada en los Maristas, el H. Francisco ha
desempeñado todas las funciones. Después
de unos años como maestro en Marlhes, Vanosc
y Boulieu, vino al Hermitage como enfermero, maestro
de novicios, director y, sobre todo, brazo derecho del
Fundador, antes de ser su sucesor durante 20 años.
Pasó otros 20 años más en el Hermitage,
después de acabar como Superior General, edificando
con su vida a todos los que se acercaban a la capilla,
por su piedad y su gran recogimiento. Fue, también,
un excelente enfermero.
f. Las reliquias de S. Prisciliano
Frente a la tumba del H. Francisco, las reliquias de
S. Prisciliano. El redescubrimiento de las catacumbas,
en el siglo XIX, ha supuesto para el Hermitage el don
precioso de las reliquias de este mártir del
s. IV, regaladas por Mons. Épalle, aquél
niño catequizado por el joven Marcelino Champagnat.
3. La sala de los frescos
En esta sala se desarrolló
la vida de oración de los Hermanos desde 1824. También
aquí dio Champagnat sus instrucciones, sobre
todo los domingos y las fiestas. Aquí recibió,
el 11 de mayo de 1840, el sacramento de la unción
de los enfermos. Cuando, en 1955, Marcelino fue beatificado,
se quiso conservar, bajo forma pictórica, lo
fundamental de su pensamiento.
He aquí una breve sugerencia
para cada uno de los frescos:
1. Fresco central:
el calvario. “San Juan es el primer marista”,
decía Marcelino, pensando en la escena del
Calvario: “Aquí tienes a tu hijo, aquí
tienes a tu madre. Y el discípulo la acogió
en su casa”. Podemos reconocer en el fresco
a Jesús en cruz y a María. Juan está
en el otro lado, bajo forma de águila, su símbolo.
En las líneas entrelazadas, la “M”
de María está plantada en el cuerpo
de Jesús, no hay que separar nunca Jesús
y María.
2. Las bodas de Caná.
María dice a los sirvientes: “Haced lo
que él os diga”. La vasija que está
“de pie” sólo contiene agua. La
que está inclinada para obedecer, derrama vino.
3. Las manos abiertas.
Champagnat, y sus Hermanos tras él, se consagran
a Dios: “Aquí estoy, Señor, para
hacer tu voluntad”. Podemos observar cómo
entre las manos que se ofrecen crece una espiga, y
una hoja grande se desarrolla, símbolo de un
crecimiento de vida espiritual.
4. El cordero inmolado llevando
la cruz. Este cordero se convierte en rincón
de luz que se introduce en nuestras tinieblas. Cuando
el P. Champagnat anunciaba, antes de la comunión,
“Este es el cordero de Dios”, los asistentes
tenían la impresión de que veían
a Jesús vivo.
5. La anunciaci ón.
La cabeza que llega (abajo a la izquierda) es el ángel
Gabriel que se aparece a María. Como consecuencia
de este anuncio, tendrán lugar dos movimientos
de María: las líneas que caen hacia
abajo: “Hágase en mí según
tu palabra”; y los brazos que se elevan “Proclama
mi alma la grandeza de Dios”.
6. Los tres primeros puestos.
El primer sitio en Belén: abajo, el niño
en el pesebre; el primero en la cruz: se ve claramente;
y el primer sitio en el altar: un sacerdote visto
de espaldas, con la tonsura, elevando el cáliz.
Estos tres primeros puestos están rodeados
por un círculo rojo, símbolo del amor
perfecto.
7. El misterio de María:
“En María lo tenemos todo; sin María,
no somos nada. Ella es el recurso de la casa. Siempre
tiene a su adorable Hijo entre sus brazos o en su
corazón” (de una carta de Champagnat).
Y el pintor amplía el papel de María,
que ha colocado encima de una iglesia: María,
madre de la Iglesia, misterio para los que vienen
de la derecha: ¿pastores?, ¿mujeres?,
¿gente sencilla?; y de la izquierda: ¿magos?,
¿hombres?, ¿intelectuales? Sí,
misterio femenino que recuerda que Dios, el totalmente
Otro, es tan maternal como paternal.
8. La Iglesia. En
la parte superior, el misterio de la Trinidad, representado
por tres triángulos. En la parte inferior,
a la izquierda, el torbellino es el pensamiento, la
oración del hombre que intenta subir solo hacia
el misterio. Pero la solución es aceptar pasar
por la mediación de la Iglesia representada
a la derecha por una iglesia (campanario, vidriera).
Esto corresponde a las enseñanzas de Marcelino:
fidelidad al Papa, a los obispos, buen entendimiento
con los sacerdotes.
9. El grano sembrado en la
tierra. “Si el grano no muere, permanece
sólo; si muerte, da mucho fruto”. En
el centro, el grano que se ha convertido en una gran
hostia, encima de la cual está el cáliz.
La hostia en medio de la cruz. El P. Champagnat decía,
poco antes de su muerte, “esto irá a
mejor”. Cuando murió había 280
Hermanos; 20 años después, son 2000.
10/ El árbol marista cuyas raíces están
en la oscuridad: los primeros tiempos son duros. Champagnat,
constructor, es considerado loco. Pero enseguida el
árbol crece en la luz. No se sabe dónde
acabará su crecimiento.
11. Peces. En la
simbología de los primeros cristianos en tiempo
de persecuciones, la palabra pez, en griego “ichtus”,
evoca el nombre de Cristo: iesus-Christus-Theou-Ios-Soter
(Jesús, Cristo, de Dios, Hijo, Salvador). Tertuliano
dijo: “Jesús es el gran pez, y nosotros
los pececillos nacidos en el agua del bautismo”.
Con Cristo, con Champagnat, todos en la misma red.
12. Pentecostés.
Una gran llama que se divide en otras siete más
pequeñas. Y el universo queda encendido. El
Espíritu sopla sobre los apóstoles y
sus sucesores, y las llamas se extienden.
4 - La habitación del
P. Champagnat
Después de haber recibido la
unción de los enfermos, el P. Champagnat hizo
sus últimas recomendaciones a los Hermanos. La
semana siguiente (el 18 de mayo de 1840), pide que se
lea su Testamento Espiritual, al no tener él
suficiente fuerza para hablar. En ese momento está
acostado en una cama que se encuentra hoy en el Historial.
Eso ocurre en su habitación. Posteriormente se
reformó la habitación, juntando su habitación
con su despacho, de forma que hubiese más espacio
para los grupos que quieren rezar aquí.
La estatua de la virgen es la que
Champagnat denominaba Nuestra Buena Madre.
En el otro lado, el retrato de Champagnat,
pintado el mismo día de su muerte. Su cuerpo
había permanecido flexible, pero había
sufrido las consecuencias de un año de cáncer,
llamado entonces gastritis. Varias veces, los vómitos
muy dolorosos le hacían desvanecerse. Es, pues,
el retrato de un atleta agotado por el sufrimiento.
En las dos habitaciones, ahora unidas, se han colocado
objetos litúrgicos, y otros, que le sirvieron
sobre todo para el trabajo manual. El fragmento de la
cama, sin puertas, es aquél del “Acordaos”
de las nieves del Pilat.
Vale la pena destacar el “Pasaporte
interior” necesario para ir a París. Menciona
la talla del propietario: 1’79. Marcelino era
de gran altura.
5 - El pasillo y la vitrina
del H. Francisco
Los objetos expuestos han perte necido
al H. Francisco. Observamos, en particular, los frascos
en las cuales hacía sus preparaciones farmacéuticas.
Ecologista adelantado a su tiempo, conocía un
buen número de remedios sencillos y naturales.
En sus cuadernos, encontramos más de 800 remedios,
a veces extremadamente curiosos.
Otras vitrinas contienen objetos de
diversas procedencias, recordando los cinco continentes
donde hoy están los Hermanos Maristas. |
1. Hacia el cementerio
Según las estaciones, el río
Gier puede bajar muy caudaloso o casi seco. El Gier
es un vecino útil, pero que contra el cual también
ha habido que prevenirse. En efecto, ha habido inundaciones,
sobre todo en 1840, 47, 72 y 1900. Una de las primeras
cosas que se hizo fue poner un dique con muros en el
cauce que pasa por la finca, y crear una amplia huerta.
Siguiendo el camino de la izquierda
del huerto, vamos en dirección al cementerio.
Al cabo de unos 100 m., encontramos una placa que indica
el lugar donde estuvo la primera capilla (la “capilla
del bosque), donde el P. Champagnat celebraba la misa
durante el inicio de la construcción.
Para dormir, los hermanos que trabajaban
en la construcción se albergaban en los locales
del Sr. Patouillard, en la orilla izquierda del río.
El P. Champagnat tenía su cama en un cobertizo
mal resguardado del viento y de la lluvia.
Al lado de la puerta del cementerio,
una placa de mármol, con relieve en bronce, indica
las transformaciones sucesivas. Los restos del Fundador
y del H. Francisco están ahora en la capilla.
Podemos ver la tumba de tres de los primeros hermanos
(a la derecha de la gran cruz actual): Luis, Lorenzo
y Estanislao.
El canal que vemos, fue hecho para
mover una turbina que desde 1891 procuraba iluminación
eléctrica a la casa; unos 30 o 40 años
antes que en la mayoría de casas de la región.
Ahora se utiliza como reserva de agua para el riego
de la huerta.
2 - Hacia el paseo de los plátanos
El bosque de encima del cementerio
es de robles. El altar que podemos ver, data de 1989.
La gran cruz del paseo de los Plátanos se encontraba
un poco más abajo, en tiempo del P. Champagnat,
en 1838, como indica un relieve en bronce que señala
la localización exacta.
El paseo de los plátanos es
un campo de juego creado por Marcelino. En el extremo
de la parte llana, se cortaba bruscamente por la roca.
En 1869 el H. Apolinar decidió abrir un paso
para dar acceso a la otra parte de la propiedad. El
trabajo fue realizado con la ayuda de muchos postulantes,
novicios o escolásticos. Desde el pasaje Apolinar,
se percibe una buena vista de la presa de Soulages y
de La Valla.
3. El huerto del H. Francisco
El H. Francisco creó un pequeño
huerto o jardín para cultivar sus plantas farmacéuticas.
Unos grandes cedros le confieren sombra. Por su situación,
es un buen lugar de observación de la propiedad:
-
En la parte inferior, se ve
la terraza de la casa de la roca, que a su vez permite
una buena vista por encima del patio de Santa María,
del río Gier y del campo de fútbol.
-
También abajo, hacia
la derecha de los edificios, un patio sobre un muro
alto. Por encima, el actual gallinero, que antes
era otro patio.
-
Por encima, sobre un promontorio,
el patio S. Luis Gonzaga, tras muros hechos con
piedra de esquisto.
Todos los patios recuerdan aquélla
época en que se necesitaban terrenos de juego
y esparcimiento para los distintos grupos de la casa.
4. La casa de la Roca (Maison du Rocher)
Cerca de la placa que indica la ubicación
de la cruz de 1838, un caminito conduce a un paso entre
la casa y un “acantilado” hecho a pico.
Data de 1897: se contaba con medios distintos a los
de la época del P. Champagnat. La casa de la
Roca presenta dos atracciones llevadas a cabo con motivo
del año Champagnat en 1989:
-
La sala de las maquetas, realizadas
por el H. Paul Devantery. Muestran, de forma muy
precisa, la evolución de la casa en las cuatro
etapas principales de su transformación.
Se observan también reproducciones de dibujos
antiguos.
-
El diaporama, montaje audiovisual
a base de múltiples proyectores sobre una
pantalla de 7 metros. Recuerda la acción
del Fundador y su espíritu en la dimensión
histórica, pero también su prolongación
hasta nosotros.
5. Otros elementos exteriores
La casa del Cedro (Maison
du Cèdre)
Esta parte se encuentra sobre la orilla izquierda del
Gier, en el lugar donde había diversas edificaciones
a la llegada de M. Champagnat. Actualmente encontramos
una sala para la acogida de grupos, y en la parte superior,
habitaciones.
La casa de las Fuentes (Maison
des Sources)
Cuando se rehizo la capilla (1875-1877) se construyó
también una casa independiente sobre la orilla
del Gier. En su tiempo, permitía a las Hermanas
de la Sagrada Familia ser albergadas un poco mejor que
con anterioridad. Esta casa acoge ahora a grupos en
régimen autónomo.
El jardín de la entrada
y el monumento
Los árboles del jardín de la entrada fueron
plantados poco después de la beatificación
de Champagnat, con motivo de un encuentro de antiguos
alumnos de Europa y de Siria-Líbano. El monumento,
al fondo, a la derecha de la explanada, es obra de Pierre
Gouttard. Recuerda a Marcelino Champagnat teniendo a
dos niños ante sí en forma de cruz, ya
que la cruz del Hermano es su presencia constante entre
los alumnos a veces difíciles. La cabeza de Marcelino
es como un gran canto rodado, totalmente receptivo a
la luz. La forma está simplificada al máximo.
El pliegue de un rabat anuncia que se trata de un sacerdote,
y los niños sugieren que se trata de un educador.
El sendero Champagnat
En 1989 fue inaugurado el sendero número 10 del
parque regional del Pilat. Une los principales lugares
maristas: el Rosey, la casa Montagne, La Valla y el
Hermitage. Tiene una longitud de 31 Km. Recuerda a Champagnat,
caminante infatigable. |