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El lema tiene relación con el
logotipo y da la clave para su interpretación. Escogimos
el siguiente: Un corazón sin fronteras.
A continuación os damos nuestra
interpretación del lema.
Marcelino es un hombre arraigado en su
tiempo y que, con los pies en la tierra, es consciente de
la realidad en lugar de soportarla. Para él, los
gritos del dolor del mundo se convierten en llamadas y respuestas
a los signos de los tiempos. Asume estos signos buscando
soluciones adecuadas que lo empujan más y más
hacia el futuro de Dios (de pastor de ovejas a pastor de
Hermanos; del Rosey a La Valla y a las misiones de Oceanía...).
Cada iniciativa de Champagnat rompe esquemas; desborda fronteras
y abre horizontes.
También nosotros estamos llamados
hoy a rebasar los límites ( no sólo las fronteras
geográficas sino también los del inmovilismo,
de la ignorancia, del egoísmo, del racismo...) y
ser testigos entusiasmados de la Buena Noticia y vivir solidariamente,
haciendo los cambios necesarios para lograrlo. ¿
Acaso no nos exige esto la refundación?. ¿
Acaso ser Champagnat hoy no significa dar respuestas a estos
problemas en vez de cerrarnos en nuestro gheto? ¿
No se exige a cada uno de nosotros ponerse al servicio de
los necesitados, teniendo como modelo a María que,
de prisa, va a ayudar a su prima Isabel quedándose
con ella todo el tiempo que fue necesario.
Un corazón sin fronteras alude a
todas estas ideas y nos recuerda las llamadas del XIX Capítulo
General.
¿Soñadores? ¿Utópicos?
Sí. Necesitamos una utopía para avanzar sin
tardar demasiado para no morir de “sentido común”.
Como os lo comunicamos, el logo y el lema
pueden ser usados por todas las Provincias, Distritos y
Sectores, ya que los derechos de autor son propiedad del
Instituto. |