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El H. Heriberto (Heinrich Gerhard Weber)
nació en Essen (Alemania) el 19 de marzo de 1908. Después del noviciado y la primera
profesión en Furth (21 de noviembre de 1926) y los
años de formación de magisterio, ejerce durante
algunos años como profesor en Alemania. El 30 de
abril de 1937 tiene que marchar como exiliado a Uruguay,
junto con un numeroso grupo de Hermanos alemanes, a causa
de las dificultades surgidas en su país. Durante muchos años desarrollará
su actividad apostólica en Uruguay, primero como
maestro en la enseñanza Primaria y luego como profesor
en la Secundaria. En varias ocasiones desempeñó
el cargo de Director de colegio y Superior de comunidad. En mayo de 1976, en medio de su actividad
normal, se ve aquejado de altas fiebres y fuertes dolores
en la columna vertebral, que le obligan a guardar cama.
Los médicos le diagnostican “neoplasia primitiva
desconocida con metástasis en los pulmones”.
Es desahuciado por los doctores que lo cuidan y como tal
es tratado en el Sanatorio en que permanece ingresado. El día 13 de julio, a petición
del H. Provincial de Uruguay, los Hermanos de la Provincia,
junto con sus alumnos, inician una novena para pedir por
intercesión del Beato Marcelino Champagnat la curación
del H. Heriberto. Al finalizar la novena, el 26 de julio
de 1976, el enfermo siente una mejoría súbita
e imprevisible. Las radiografías realizadas en esa
fecha revelan que los signos de la enfermedad han desaparecido.
El H. Heriberto, los Hermanos de las comunidades de Uruguay
y los alumnos que le conocían consideran esta curación,
desde el primer momento, como milagrosa. El proceso informativo diocesano sobre
la presunta curación milagrosa fue pedido por el
H. Agustín Carazo, a la sazón Postulador General,
y se celebró en Montevideo entre los meses de marzo
y mayo de 1985. Presentado el caso a estudio ante la
Junta Médica de la Congregación para las Causas
de los Santos del Vaticano, el 1 de abril de 1993, los doctores
piden ampliación de la documentación para
poder precisar la diagnosis, que resultaba insegura, a partir
de las actas procesuales precedentes. El Consejo General
encarga al H. Eugenio Magdaleno, Consejero General, que
viaje a Uruguay y a las provincias limítrofes de
la Argentina para que complete las diligencias solicitadas
por la Junta de Médicos. Estudiado de nuevo el caso,
el 25 de noviembre de 1993, la Comisión médica
concluye diciendo que, a causa de las inseguridades persistentes
sobre el diagnóstico, “no se puede afirmar
nada más que la excepcionalidad del caso”. El 28 de febrero de 1995 el Postulador
General de la Causa, H. Gabriele Andreucci, teniendo en
cuenta el parecer de dos peritos médicos "super
partes", solicita de la Congregación para las
Causas de los Santos que se presente de nuevo el caso ante
la Junta Médica para su revisión. Estudiada de nuevo la curación
el 26 de junio de 1997, a la luz de las nuevas investigaciones,
los doctores definieron la enfermedad como “afección
pulmonar grave, caracterizada por diseminación nodular
bilateral, con marcada insuficiencia respiratoria, en un
sujeto con gravísimas complicaciones en su estado
general”. Y teniendo en cuenta que “la curación
fue muy rápida, completa y duradera”, concluyen
que tal modalidad de curación es científicamente
inexplicable.
El 20 de febrero de 1998 el presunto milagro es estudiado
por la Comisión de Teólogos de la Congregación
para las Causas de los Santos, y finalmente, un mes más
tarde, el 21 de marzo de 1998, el H. Benito Arbués,
Superior General, puede anunciar a todo el Instituto que
el resultado del informe escrito por la Comisión
de Teólogos “es favorable por seis votos
afirmativos y uno solo negativo” a considerar como
milagrosa la curación del H. Heriberto Weber.
El paso siguiente para llegar a la ansiada Canonización
del Beato Marcelino Champagnat fue la reunión de
la Comisión Cardenales y Obispos que se tuvo el
2 de junio de 1998 y que se expresó con votación
favorable sobre la curación milagrosa del H. Heriberto.
Proximamente, en Consistorio público ordinario,
el Papa preguntará a los cardenales presentes en
Roma sobre la oportunidad de inscribir en el elenco de
los santos al Beato Marcelino y determinará la
fecha de su canonización. |