| Eminentísimo Sr.
Cardenal,
Excelentísimo señores Obispos,
Dignísimas autoridades que representan al pueblo y
al señor Presidente de Costa Rica,
Queridos amigos/as de Costa Rica,
Respetables miembros del Cuerpo Diplomático,
Queridos hermanos/as de la familia marista:
La inauguración de la estatua de san
Marcelino Champagnat, que esta mañana ha bendecido
el Papa Juan Pablo II, es una oportunidad muy especial para
que los Hermanos Maristas expresemos el sentimiento de fraternidad
que nos une con el Pueblo de Costa Rica.
Este monumento perpetuará el recuerdo
de 150 años de relaciones diplomáticas de Costa
Rica con la Santa Sede.
En la persona de Su Eminencia Rvdma. el
señor Cardenal Virgilio Noè, presidente de la
Fabrica de san Pedro, agradezco a la Santa Sede que haya permitido
que la estatua de san Marcelino Champagnat, Padre Marista
y Fundador de la Congregación de los Hermanos Maristas,
sea colocada en el recinto del Vaticano, en la basílica
de San Pedro.
Me consta que el señor Cardenal ha
prestado especial interés a todo lo relacionado con
esta estatua y la ha seguido en sus detalles. Gracias por
las atenciones que ha tenido con los responsables del proyecto.
En nombre de los Hermanos Maristas, doy
las gracias al pueblo y a las autoridades de Costa Rica, por
haber elegido la estatua de san Marcelino Champagnat, como
don al Santo Padre, en la conmemoración de los 150
años de relaciones diplomáticas con la Santa
Sede. Los Hermanos Maristas nos sentimos honrados por esta
distinción y, de modo especial, se sienten felices
nuestras comunidades de Alajuela y Los Chiles.
Señor Arzobispo de San José
de Costa Rica,
Excmo. Señor Ministro D. Alberto Dent Zeledón,
Ilustrísimo señor D. Javier Guerra, Embajador
ante la Santa Sede:
Les ruego transmitan al señor Presidente
de la República el agradecimiento de la Familia Marista.
En mi recuerdo y agradecimiento no puedo
olvidar al escultor Don Jiménez Deredia. Con esta bella
obra de arte, colocada en el marco histórico creado
por la arquitectura de Miguel Ángel, usted inmortaliza
a su querida Patria y para usted mismo ha de ser una gran
satisfacción. Usted ha conseguido algo maravilloso
con el mármol de Carrara. El bloque, inerte unos meses
atrás, ahora tiene vida y comunica un mensaje de amor
y cercanía a la niñez y a la juventud. Nos muestra
a san Marcelino amigo de los jóvenes; su mirada y su
`porte nos recuerdan las actitudes de Jesús, el Buen
Pastor. san Marcelino recordaba frecuentemente a sus Hermanitos
Maristas esta regla de oro: "Para educar a un niño
es necesario que amarlo".
Los trámites y la realización
de esta obra maestra nos recuerdan también a los educadores
cristianos que necesitamos creer en las posibilidades que
hay en cada ser humano y que precisamos "soñar"
y trabajar, convencidos que la educación puede ayudar
a transformar las personas. Señor Jiménez Deredia,
la estatua es hoy feliz realidad porque usted y otras personas
soñaron el proyecto, lo amaron y creyeron que era realizable.
Los Hermanos Maristas por vocación,
nos sentimos llamados a seguir los pasos de san Marcelino.
Y con nosotros hay muchas personas seglares que quieren hacer
de la educación cristiana una opción y un compromiso
de vida. Esta estatua, tanto por su realización como
por el lugar en que ha sido colocada, es un mensaje evangélico
para nuestra misión de apóstoles de la juventud.
San Marcelino repetía con frecuencia:
"No puedo ver a un niño sin experimentar el deseo
de decirle cuanto Dios lo ama". Los jóvenes necesitan
maestros que les ayuden a crecer en sabiduría pero
sobre todo necesitan educadores y educadoras que les amen
y que estén dispuestos a estar con ellos con una presencia
delicada, respetuosa pero bondadosa.
Muchas gracias a todas las personas que
han querido acompañarnos en los actos de este día
inolvidable en que nos hemos sentido una familia. |