| Cuando un ser humano demuestra
con sus obras la grandeza de la que es capaz; cuando vemos
materializada en la creación artística las expresiones
más fieles del alma, nos sentimos conmovidos por la
capacidad de los seres humanos de imaginar y crear, de transformar
en obras sus ilusiones y sueños.
"Un Gigante del Amor", de Jorge Jiménez
Deredia, es una de esas creaciones. Es reflejo de una carrera
que alcanza la cima. Es una inspiración para todos
los hombres y mujeres del orbe.
Los costarricenses agradecemos al Santo Padre, Juan Pablo
II, la oportunidad que le ofreció al escultor costarricense,
Jorge Jiménez Deredia, para realizar la escultura del
Jubileo 2000.
Los costarricenses nos sentimos orgullosos de esa obra.
La escultura de San Marcelino Champagnat, fundador de la Orden
de los Maristas es, ciertamente, un hito para la historia
del arte costarricense y latinoamericano. Es una sublime manifestación
del poder del espíritu.
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