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En el Vaticano
Miguel Ángel y la escultura en la basílica de San Pedro del Vaticano

 

Sandro Benedetti

 

La dirección formativa que Miguel Ángel imprimió a la propia operación del proyecto de San Pedro en el Vaticano está felizmente caracterizada por Vasari en las páginas donde narra la reacción del florentino de frente al gigantesco tema de la construcción de la Basílica, encargo que le fue atribuido por Pablo III Farnese después de la muerte de Antonio da Sangallo El Joven. Juicio que nace no solamente por el análisis del gran modelo sangalezco sino también en relación con los desarrollos constructivos que se habían afirmado en el levantamiento de estructuras durante los años de los papas Mediceos, entre León X y Clemente VII : Primero por Rafael, posteriormente por Antonio da Sangallo ( del 1520 al 1546 ) después de la muerte del Urbinate. Una posición de distancia que no solo tiene sus orígenes en el particular resultado al cual llegó el proyecto definitivo de Sangallo plasmado en el modelo de madera construido por Antonio Labacco en los últimos años de vida de Sangallo ( 1539 - 1546 ).

El convencimiento de la necesidad de un regreso a Bramante, que más que un homenaje al antiguo " enemigo" de los primeros años - aquellos del desafortunado proyecto para la tumba de Julio II en San Pedro, vaticano - nacía de la condena por la dirección tomada después de la desaprobación de Julio II del proyecto inicial bramantezco concebido sobre una planta central con forma de cruz griega. Debido a que luego de la desaprobación, el mismo Bramante, Rafael y posteriormente Antonio con diferentes proyectos, habían tomado una nueva vía concibiendo un conjunto arquitectónico articulado sobre una planta alargada : Aquella distribución longitudinal que los responsables directos de la construcción habían pedido con insistencia. Sin poder entrar en el mérito del juicio que Miguel Ángel formularía sobre la idea de Antonio da Sangallo El Joven - " Consideraba (aquel proyecto) poco más de la obra alemana, que del buen modo antiguo o de la vaga y bella manera moderna " - , a cuya lectura positiva y no condicionada he dedicado más de una intervención. Podemos entender el sentido de la condena de Buonarroti por el cambio, desaprobando toda la línea de investigación que va desde el segundo proyecto de Bramante hasta el modelo de Sangallo, y la individuación de lo que será la propia meta formativa.

La nueva vía de Miguel Ángel será un " retirar San Pedro a menor forma, pero a mayor grandeza"; concibiendo un proyecto en el cual se podian economizar cincuenta años de tiempo para terminarlo, y más de trecientos mil escudos de gastos". Cosa que significará no solo bloquear la construcción del previsto cuerpo longitudinal de la planta con cruz latina, prefigurado en diferentes hipótesis por Bramante y en modo definitivo por Rafael, sino sobre todo - cosa que escandalizará fuertemente a los seguidores de Antonio da Sangallo activos en la construcción de San Pedro - significará demoler una parte no pequeña de cuanto habían construido Rafael y Antonio El Joven. Es decir destruir todo el perímetro externo del deambulatorio sur ( colocado hacia la actual plaza de Santa Marta) realizado en su definición externa hasta la "trabación superior" a través de un resonante orden dórico. Toda la concepción de Bramante, Rafael y Sangallo de crear un perímetro externo con tres grandes deambulatorios que amarraran los brazos de la cruz sur-norte y oeste será destruída. Se convertirá en fachada externa, del nuevo y menor cuerpo mural creado por Miguel Ángel y lo que originalmente era la pared interna del deambulatorio desaparecerá. Una drástica reducción borrará las innumerables articulaciones volumétricas de Bramante, con múltiples torres, generando un compacto sistema volumétrico, base de la cual surgirá - con una fuerte tensión vertical - la majestuosa cúpula.El "retirarse" intencionalmente del concierto volumétrico no será el resultado de un proceso en busca de la simpleza del nuevo San Pedro; ya que la nueva compactación de los muros perimetrales se convertirá en el instrumento que amarre y contextualmente desate la tensión creativa de la figuración arquitectónica. En el nuevo perímetro mural tomará forma la creatividad plástica que domina gran parte de las obras del gran florentino: sean las mismas pictóricas, escultóricas o arquitectónicas.

Como me ha tocado señalar otras veces, por medio de dos modalidades la figuración arquitectónica de Miguel Ángel en San Pedro construye el "vagheggiato",(mayor dibujo de orden y belleza): la primera a través de la conformación geométrica del grande perímetro de la iglesia, la segunda con la intensa y rotunda concepción que "disuelve" y "vira" la cualidad volumétrica de los cuerpos (pintura, escultura o arquitectura) en un sistema de vectores - de huesos, músculos y carne - en tensiones recíprocas.

La primera modalidad tiende a superar y fundir, con un resultado de "amalgamación rotante", las cadencias geométricas de la gran cruz griega concebida por Bramante y evidenciada por Miguel Ángel eliminando los deambulatorios perimetrales. Efectivamente la planta buonarrotiana vista desde el exterior, escapa a una clara lectura geométrica: definida por el entrelazarse de dos cuadrados girados entre ellos de 45 grados, los cuales apuntan a "cancelar" las articulaciones implícitas en los pasajes volumétricos entre los lazos de la cruz griega y aquellos del anillo espacial cuadrado que circunda los cuatro pilares bajo - cúpula. Una rotación que imprime al “bloque” básico contemporáneamente la fuerza de una compacta unidad y cadencias formales rítmicas de continuos sobresalientes - octogonales, diagonales, curvilíneos - en el fluído desarrollo del perímetro mural.

Sobre esta tensión, que es claro resultado del modo formativo de Miguel Ángel por el "entrecho múltiple" de las figuras arquitectónicas, estudio que emerge del análisis de Giacomo del Luca - un eminente defensor de Miguel Ángel - se sobrepone la segunda modalidad de formar: la "disolución" de los valores estereométricos de los cuerpos, aventajando la acción descarnadora de los volúmenes murales que se convierten en "hueso" (pilares, órdenes arquitectónicos, etc) y residuales cierres de los muros.

Es así que la pared de San Pietro se constituye en un triple sistema figurativo: El orden corintio gigante organizado en un sistema de grandes copias de parástades que se siguen a lo largo del perímetro del edificio, las gigantescas cadencias de fajas trilíticas sobre las cuales se sobreponen los sistemas binarios de los parástades corintios anteriormente citados, la pared que aparece en el fondo la cual cierra el espacio interno. Plano atrasado, este último, dentro del cual se escaban nichos y se abren ventanas.

Esta intensa complejidad figurativa, que se repite en cadencias variables a lo largo de todo el cuerpo mural, extendida como particular geometría del perímetro - aquella de dos cuadrados con una rotación de 45 grados - es el motor del cuerpo básico del San Pedro de Miguel Ángel.

En este contexto, fuertemente "vivo", se genera la presencia ulterior de los nichos semicirculares ( grandes y pequeños) y de las grandes aberturas, una especie de "cajas espaciales" empotradas en los muros que involucran las ventanas " a tabernáculo" las cuales iluminan el interior de la iglesia. Nichos y aberturas que inciden, reducen y tienden a "anular" el restante papel figurativo de la pared de fondo que cierra el conjunto.Para aventajar el importante papel figurativo de las cadencias binarias del orden gigante - los "huesos" de la intensa figuraciòn - viene evidenciado un continuo levantarse y retirarse de la cornisa superior la cual solda horizontalmente la figuración que va recorriendo. La presencia de los nichos en la estrategia representativa en San Pedro , Vaticano, se coloca como un instrumento capaz de reducir y "resolver" el valor volumétrico de las paredes, animándolas con perforaciones en la masa constructiva.

En esta "función" figurativa de la imagen - para decirlo con los teóricos de la escuela morfológica rusa - viene colocado el problema de la presencia y el papel reservado a las esculturas dentro de la composición arquitectónica concebida por Miguel Ángel.

Es mérito de Georg Satzinger, en una intervención sobre San Pedro, haber propuesto, sin entrar en el mérito de la ley formativa de la arquitectura buonarrotiana, el tema de la posibilidad de que los nichos presentes en las paredes externas hubieran sido concebidos para poder hospedar una cualificación escultórica. Con el doble objetivo figurativo de "servir de puente entre el observador y la arquitectura gigante " y de evidenciar junto con la arquitectura una "serie de testimonios de la sagrada historia cristiana", configurando de esta manera el edificio "como casa viviente de Dios".

Este evidente papel que juega la escultura se coloca en la puntualización que Satzinger desarrolló sobre la presencia de esculturas en los proyectos de San Pedro formulados por Rafael y Antonio da Sangallo. Además de la ulterior constatación de la particular predilección de Miguel Ángel por el enriquecimiento de sus proyectos arquitectónicos con esculturas: desde los proyectos para la fachada de San Lorenzo en Florencia y la tumba de Julio II hasta las tumbas de los Medici.

A todo esto se le podrían agregar ulteriores anotaciones deducibles de la obra de Maderno en San Pedro. Quien en su proyecto de ampliación longitudinal de la Basílica busca en todos los modos posibles de dirigir su intervención con las cadencias y el espíritu del proyecto de Miguel Angel. No solo en la estructura figurativa de los lados de la nave principal, sino también en su fachada.Obligado a renovar las indicaciones sobre las ideas iniciales contenidas en los dibujos Duperac, por la insuficiencia funcional de la fachada de Buonarroti, presenta de nuevo el espíritu de las originales cadencias. Además de introducir las grandes esculturas sobre el ático de la amplia fachada que reverberan en el nuevo frente las previstas por Buonarroti sobre el ático del tambor de la cúpula y sobre el ático del cuerpo básico, aspecto evidenciado por Satzinger, posteriormente introduce en esta elevación y en los gigantescos arcos de paso bajo los campanarios laterales, dos grandes nichos al mismo nivel de aquellos timpanados puestos en los costados por Miguel Ángel. Quién propone en la fachada las dos grandes esculturas de Pedro y Pablo, ahora colocadas en el sagrado frente. Concesión maderniana que està documentada claramente en la representación final de su proyecto con campaniles, en un grabado de Greuter del 1613.

En San Pedro efectivamente la presencia de nichos se articula en dos sistemas: los grandes nichos, enriquecidos con tabernáculos timpanados, introducidos dentro de los largos espacios murales colocados entre los mejestuosos binarios de los parástades corintios, y los nichos menores con simples terminaciones con arcos colocados dentro de cada copia de parástades corintios. Dos sistemas dotados de una diferente definición arquitectónica y diferente papel figurativo. A pesar de que Satzinger aparentemente no distinga los distintos papeles de función expresiva establecidos en los nichos de Miguel Ángel, acepta sin discutir la pintura de París Nogari del tiempo de Sisto V ( presente en la biblioteca Vaticana) como confirmación generalizada de la presencia de esculturas en la Basílica Vaticana, sin embargo a mí me parece que es necesario hacer una precisación al respecto. Ocurre que se evita considerar como prueba el proliferar de esculturas en todos los nichos, hipotizados en esa pintura al menos por dos razones. Por el hecho de que el salto proporcional impuesto a las esculturas por el diferente tamaño de los nichos, entre las gigantes cadencias arquitectónicas, vendría a confundir la hipótesis de función proporcional " de mediación" entre el observador y la gigantesca dimensión del lenguaje arquitectónico. Además de que por la ulterior constatación del papel expresivo de los grandes nichos, y que se puede deducir por la evidente relación que ellos tienen con respecto a las cadencias interiores de la Basílica.

Con el fìn de comprender este valor formativo, portador de valores simbólico-expresivos del pensamiento de Miguel Angel en los nichos con esculturas ocurre regresar a las consideraciones iniciales, recordando la drástica "reducción", respecto a la realización de Rafael y Sangallo del deambulatorio sur - la denominada capilla del rey de Francia - realizada por Miguel Ángel con el objetivo de disminuir la multiplicación volumétrica destruyendo la pared exterior de aquel deambulatorio.

Con este objetivo Miguel Ángel transformando externamente la original pared interior del deambulatorio, refuerza engruesando las masas murales de los dos pilares concebidos por Rafael y Antonio da Sangallo, que lo dividen del contiguo brazo de cruz. Cierra los espacios realizados, y obtiene en el interior tres nichos semicirculares con altares. Con el que configura, en modo litúrgicamente menos incierto, de cuanto previsto por sus antecesores, el fondo del ábside de cada uno de los brazos de la cruz griega. A estas capillas corresponden al externo la escavación de los grandes nichos timpanados, emergentes más arriba de la base unitaria que amarra el edificio.

Esta doble incisión con nichos del espesor mural obtiene el objetivo figurativo señalado arriba de "reducir" el valor de la pared de fondo ( tercer nivel figurativo) y exaltar la imponente fuerza del pilar - parástade contiguo - gigantesco "hueso" estructural de la composición plástica, también porque estos nichos están acompañados, en su interior y en su exterior, por una ulterior "escavación volumétrica" superior que contiene las ventanas de la Basílica. A su vez la particular solución , adoptada por Buonarroti, de unir y conjugar en modo tan estrechamente contiguo la posición de los nichos externos con aquellos interiores que contienen el altar, hacen pensar en un papel particular y significativo.

La unidad temática y la fuerza expresiva y comunicativa, que emerge continuamente y caracteriza las invenciones de las figuras arquitectónicas en San Pedro, la particular conexión por cercanía y por dimensión con los " nichos - altar" interiores no pueden no contener un específico significado. Aquel de proponer - a través de la presencia de estatuas de santos - una especie de proyección externa de los lugares litúrgicos interiores ( los altares perimetrales). Una especie de presentación significativa de la vida cristiana ( los santos) ofrecida a poca distancia ( en el cordón bajo ) a los fieles y a los peregrinos. Tal vez aquí está la razón de la neta distinción entre nichos grandes y pequeños no timpanados. Los últimos por no tener una correspondencia en modulaciones o presencias litúrgicas interiores, se confirman en la única validez figurativa de la propia cualidad plástica, tendiente a la neutralización del papel desempeñado por la masa volumétrica en la imagen global.

Debido a todas estas razones, derivadas por la ley formativa de San Pedro del Vaticano y por la constatada analogía con los otros proyectos de Miguel Ángel además de la confirmación simbólica - litúrgica evidenciada, resalta el decisivo papel de la potencialidad escultórica de los grandes nichos, donde se deduce una natural predisposición a la colocación de nuevas estatuas en los grandes nichos timpanados colocados en el nivel inferior de San Pedro, Vaticano. Siempre y cuando las soluciones figurativas de cada una de las nuevas esculturas sepan encontrar una real conexión figurativa con el monumento en el cual se van a colocar a una distancia de cinco siglos de la realización arquitectónica; sobre todo por causa de la grandísima transformación y la multiplicidad adquirida por los nuevos códigos formativos en la escultura de nuestro tiempo.

 
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