ANTIFONA DE INGRESO
«Dejad que los niños se acerquen a mí:
no se lo impidáis; de los que son como ellos es el
Reino de Dios. Os lo aseguro que el que no acepte el reino
de Dios como un niño, no entrará en él.
» (Mc 10, 14-15)
GLORIA
COLECTA
Padre santo, que por medio de tu Hijo unigénito
has revelado el mandamiento de la nueva ley y nos has dado
a San Marcelino como ejemplo admirable del modo de vivirlo,
concédenos, te rogamos, que también nosotros,
siguiendo sus enseñanzas, amemos a los hermanos de
corazón, y conduzcamos el mundo al conocimiento de
la verdad de Cristo.
Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo, por los siglos de los siglos. Amen.
1ª LECTURA
Derramé las instrucciones como profecía
Lectura del Libro del Eclesiástico (24,
30-34)
Yo, sabiduría, hice brotar ríos.
Yo soy como canal que sale del río,
como acueducto que entra en el paraíso.
Yo dije: “Regaré mi huerto y empaparé
mis prados”.
Y he aquí que mi canal se hizo río,
y el río se hizo mar.
Haré lucir la doctrina desde la aurora,
y llevaré hasta muy lejos su luz.
Penetraré las partes más escondidas de la
tierra,
Velaré sobre los que duermen,
E iluminaré a los que esperan en Dios.
Derramaré las instrucciones como profecía,
y la transmitiré a las futuras generaciones.
Y lo continuaré haciendo con sus descendientes
Para siempre.
Ved que no he trabajado para mí,
sino para todos cuantos buscan la sabiduría.
SALMO RESPONSORIAL
(Sal. 111, 1-9)
R.- Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor.
Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.
R/
En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como luz
el que es justo, clemente y compasivo.
R/
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El hombre justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.
R/
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor.
Su corazón está seguro, sin temor,
hasta que vea derrotados a sus enemigos.
R/
Reparte limosna a los pobres;
su caridad es constante, sin falta,
y alzará la frente con dignidad.
R/
2ª LECTURA
Qué dulzura, qué delicia convivir los hermanos
unidos. Sal 133,1
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 1,
12-14; 2, 44-47
Después de subir Jesús al cielo, los apóstoles
se volvieron a Jerusalém, desde el monte que llaman
de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que se permite
caminar en sábado. Llegados a casa subieron a la
sala, donde se alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés,
Felipe, Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago
el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago.
Todos ellos se dedicaban a la oración en común,
junto con algunas mujeres, entre ellas María, la
Madre de Jesús, y con sus hermanos.
Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían
todo en común; vendían posesiones y bienes
y lo repartían entre todos, según la necesidad
de cada uno. A diario acudían al templo todos unidos,
celebraban la fracción del pan en las casas y comían
juntos alabando a Dios con alegría y de todo corazón;
eran bien vistos por todo el pueblo y día tras día
el Señor iba agregando al grupo los que se iban salvando.
ALELUYA Mt 5,3
Dichosos los pobres en el espíritu,
Porque de ellos es el Reino de los cielos
EVANGELIO
Quien acoge a un niño de éstos por causa
mía, me acoge a mí .
+ Lectura del Santo Evangelio según San
Mateo 18, 1-7.10
En aquel tiempo se acercaron los discípulos a Jesús
y le preguntaron: ¿Quién es el más
importante en el Reino de los Cielos? El llamó a
un niño, lo puso en medio y dijo: Os digo qué,
si no volvéis a ser como niños, no entraréis
en el Reino de los Cielos. El que acoge a un niño
como éste en mi nombre, me acoge a mí. Pero
si alguien escandaliza a uno de estos pequeños que
creen en mí, más le valdría que le
colgaran al cuello una piedra de molino y lo hundieran en
el fondo del mar.
¡Ay del mundo a causa de los escándalos!
Es inevitable que haya escándalos, pero ¡Ay
del hombre por quien viene ese escándalo! Cuidado
con despreciar a uno de estos pequeños, porque os
digo que sus ángeles están viendo siempre
en el cielo el rostro de mi Padre celestial.
CREDO
ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Que te sea agradable Señor, nuestra ofrenda; y concédenos
que, llenos nosotros del Espíritu de tu amor, perseveremos
en la enseñanza de los apóstoles, en la unión
fraterna, en la fracción del pan y en la oración.
Por Cristo, nuestro Señor.
PREFACIO
(de los Santos Pastores o de los Santos Religiosos)
ANTIFONA DE COMUNION: Jn.
19, 26-27
Jesús, al ver a su madre, y cerca al discípulo
que tanto quería, dijo a su madre: «Mujer,
ahí tienes a tu hijo.» Luego dijo al discípulo:
«Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella
hora el discípulo la recibió en su casa.
POSTCOMUNIÓN
Señor, que nos has alimentado con el Cuerpo y la
Sangre de tu Hijo, concédenos, a quienes celebramos
las grandes obras que ha llevado a cabo en tu Iglesia por
medio de San Marcelino, que robustecidos con la fuerza de
este sacramento, podamos siempre emprender mayores obras
de apostolado.
Por Cristo, nuestro Señor...