Año de espiritualidad,
Inspirado en Marcelino,
Hecho de simplicidad,
Con toque casi divino.
Marcelino bebió en los manantiales
De La Valla y del Hermitage,
Caminando por montes y valles,
Dios era su roca y su coraje.
Es así cómo él hace camino,
Tornándose estrada y río,
Dando a todos, atención, cariño,
En invierno o en el calor del estío.
Así se tornó fuente de vida
Para cuantos seguirían sus pasos
Y siguen aun, con alma agradecida,
El sueño abierto por sus brazos.
Sueño que es fuego y es ardor,
Por tornar Cristo conocido y amado;
Sueño de un santo, todo amor,
En el centro de todo apostolado,
Que se alimenta en torno a una mesa,
Signo y espacio de Eucaristía
Donde las violetas revelan toda la belleza
Que Champagnat trajo a la luz del día
H. Teófilo Minga
Roma, 14 de Julio de 2007 |