Padre Santo, el H. Henri Vergès
ha entregado su vida, tras la huellas de Jesús,
en la paciencia de la vida cotidiana,
siempre disponible a tu voluntad.
En medio de los jóvenes,
fue un hombre de fe y de bondad,
servidor de los más pobres y excluidos,
testigo auténtico del amor de Cristo.
A su ejemplo, haz de nosotros
hombres y mujeres de diálogo
con nuestros hermanos del Islam,
en la discreción y el respeto.
Que la alegría pacífica y sencilla que él
manifestaba,
fruto de su sencillez de vida
y de su proximidad a María,
viva en nosotros y lleve hacia tu Iglesia
a los que pones en nuestro camino.
Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo,
nuestro Señor y nuestro hermano. Amén