Padre bueno,
tú diste al hermano Francisco
una aptitud particular
para cuidar y curar a los enfermos
o prepararlos para aceptar con paz
la evolución de su estado de salud.
Permite que recurramos a él
para que pueda,
como lo hacía en su vida terrena,
pedir a tu Hijo
y a María, su santa Madre,
la gracia pertinente
al problema de salud que le confiamos.
Hermano Francisco,
tú que nos escuchas,
intercede por nosotros.