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Hermano Alfano
 
Celebración en honor del H. Alfano
1 de marzo de 2002
 

1.Sencillez de vida
Estas son las primeras líneas del libro “Pane di Casa Nostra”, breve biografía del hermano Alfano: “José Carlos Vaser, hermano Alfano (1873-1943), es un hermano marista italiano; más aún, es el primer hermano marista italiano. Primero en el sentido cronológico del término; primero, sobre todo, en el sentido espiritual: escaló con brío las cimas de la santidad, con arrojo y determinación no inferiores a aquellos que lo vieron trepar, siendo niño, por los montes de su bella y bravía tierra natal, el Valle de Aosta.
Su vida, carente de acontecimientos llamativos, tiene el aspecto de una aventura totalmente interior. Es como una cadena de montes que sólo revela el seguirse de sus cimas y las bellezas ocultas de sus paisajes a quienes saben soportar la fatiga que supone subir a las alturas.

Estas son las etapas esenciales de su vida religiosa:
q 1886: José va a Saint Paul-Trois-Châteaux. En 1891 emite el voto de obediencia.
q Desde 1891 a 1903 enseña en el colegio San León Magno y se enamora de Roma, del arte, de la cultura y de la fe que encierra esta ciudad.
q Desde 1903 a 1941 será un hermano educador, primero con el cargo de maestro de novicios durante 15 años (de 1907 a 1922), después con el de director de escolásticos (desde 1925 a 1939); será ininterrumpidamente consejero provincial desde 1909 a 1941, es decir, ¡durante 32 años!
q Su vida se apaga el 1 de marzo de 1943, en plena guerra mundial.
Vida sencilla, como la de tantos hermanos, como la nuestra cuando miramos al pasado. Y Sin embargo, esta vida del hermano Alfano es una vida para Dios y un regalo de Dios para nosotros. Cantamos nuestra gratitud al Señor… Canto: ….


1- La personalidad del H. Alfano
El primer teólogo que examinó los escritos del hermano Alfano afirmó: “Aquí, en verdad, la mies es tan abundante que la dificultad está en la selección. El siervo de Dios había comprendido perfectamente que el estado de la vida religiosa vivido en plenitud, es el jardín donde, bajo el calor del Espíritu Santo, brotan las flores de todas las virtudes”

1) La personalidad humana: Alfano era muy inteligente; a los cincuenta años estudió el latín y llegó a ser uno de los mejores profesores de la materia. Era un hombre de una fuerte voluntad, tenaz en el esfuerzo, monolítico y de una gran rectitud, pero también de una gran cultura. Entre sus notas características destacan la alegría y la bondad. Quienes le conocieron afirman que: “Se mostraba afable, especialmente en las relaciones interpersonales; en las recreaciones y en los paseos era amenísimo y de una alegría contagiosa… Aunque de carácter fuerte se mostraba bueno con quien se equivocaba y muy sensible a las necesidades de los demás… siempre atento a los problemas de aquellos que estaban a su lado”

Durante la primera guerra mundial, enviaba con frecuencia a los hermanos llamados al servicio militar, cartas, circulares con muchas noticias de la congregación, consejos e incluso dinero para que pudieran pasar mejor algún día de fiesta. Un discípulo suyo escribe: “La severidad del hermano Alfano era un mito creado en la mente de alguno…” He aquí el testimonio del H. Antelmo:
“Durante la Gran guerra, (la primera guerra mundial), enviaba circulares poligrafiadas a sus antiguos novicios y hermanos militares del frente, llenas de sabios consejos y noticias del Instituto, trantando de mantenerlos unidos y en buenas relaciones con los superiores, alejados de las malas compañías. Se interesaba de su salud y de sus necesidades. A mí, en la Navidad de 1917, me mandó un giro postal de 5 liras, para que estuviera contento aquel santo dia; y lo consiguió no sólo para mí sino también para mis compañeros de trinchera”.

Pues bien, por la riqueza de esta naturaleza humana alabemos a Dios. Canto…

2) Personalidad espiritual. En esto Alfano es todavía más sorprendente. Maestro de novicios durante 15 años pasarán por sus manos 266 jóvenes en formación de los cuales 144 perseveraron hasta la muerte y entre ellos muchos de gran estatura espiritual, porque un santo engendra santos, como fue el caso de Marcelino Champagnat. La mirada que echaba en el corazón de los novicios y el juicio que después daba de ellos era de una gran lucidez, de gran exactitud, de psicólogo seguro. Pero su sabiduría práctica le venía de estar mucho tiempo en la presencia de Dios. Decía: “¡Cuánto aprovecha una serena y tranquila reflexión ante Dios!” Tenía predilección por los tres primeros puestos del Fundador: Belén, la Cruz y el Altar. Hacía todos los días el viacrucis, se levantaba antes que los demás para tener tiempo de hacerlo. Tiene pensamientos que nos dejan asombrados: “Recordaré a menudo que el sufrimiento es más dulce que el contento y el bienestar físico. Por ello lo buscaré y lo abrazaré con generosidad”. Su devoción a la Virgen está encerrada en el neologismo creado por él, “el rosariante”, aquel que llena la jornada de avemarías. He aquí una oración suya a la Virgen:


María se ha hecho todo para nosotros,
Se ha dado a los justos y a los pecadores,
A todos abre los tesoros de su misericordia.
Ella rompe las cadenas de los esclavos,
Devuelve la salud a los enfermos,
El consuelo a los afligidos,
El perdón a los pecadores,
El incremento de gracia a los justos;
Nadie puede sustraerse a su benéfica influencia.


Momento de pausa reflexiva…

Pero lo que caracteriza al hermano Alfano como marista es una admiración sin límites por el Fundador, sus cualidades, su carisma. Invitaba siempre a los novicios a mantener siempre un ojo avizor sobre el Fundador y a alimentarse de su doctrina a la que llamaba “el pan de nuestra casa”. Y añadía: “Sólo tengo un deseo: el bien del Instituto a través de la imitación del Fundador por parte de todos los hermanos”.

Cuando ponemos juntas la personalidad humana y la espiritual vemos qué abundancia de vida brotaba del hermano Alfano. Así, pues, alabemos a Dios, fuente de agua viva, que quiere para nosotros la vida en abundancia.

Canto con estribillo de alabanza… (Releer espontáneamente algunos aspectos
de la personalidad del H. Alfano … y repetir el estribillo)

3. Lo que han dicho del H. Alfano
“El H. Alfano, afirma un discípulo suyo, era considerado por los cohermanos y por los superiores como un hombre excepcionalmente santo, un hermano marista ejemplar”. En la base de su santidad se puede descubrir un vigoroso espíritu de fe, una gran generosidad y una constante fidelidad.
Otros testimonian: “Reconozco en él un religioso dedicado por entero al bien del Instituto, sólo preocupado por la gloria de Dios y por el bien de las almas. Se perfeccionó a sí mismo cultural y espiritualmente”.
“Vivía tan intensamente el espíritu de la regla que lo llamábamos la regla viviente. En su manera de rezar y en su comportamiento demostraba estar siempre en la presencia de Dios y siempre en continua meditación”. “Es mi impresión, y sé que es la opinión de otros cohermanos, más aún su firme convicción, que el hermano Alfano ha sido un religioso que ha practicado con constancia y de manera heroica las virtudes de la vida religiosa”.

Canto con estribillo de alabanza… (Releer espontáneamente uno u otro testimonio…
retomando el estribillo.)


4. Conclusión

Aceptemos esta sorpresa y esta gracia: un hermano como nosotros, que ha vivido la humildad de nuestra vida, en su banalidad cotidiana, es ahora nuestro amigo y nuestro intercesor ante Dios. Nosotros, maristas, tenemos en el hermano Alfano el ejemplo viviente de la Regla, el amor incondicional por Marcelino y por el Instituto, el ejemplo del “rosariante” que sabe llenar los tiempos muertos de la jornada, diseminando avemarias por los caminos de la vida. Nos pone en contacto con la Buena Madre para ser conducidos a su Hijo Jesús y hacernos más enamorados de él y más activos en la práctica del bien. Así es como nos alimentamos con el “pan de nuestra casa”, como decía él con profundo afecto.


Y ahora recemos juntos:

Señor, que has concedido al hermano Alfano
La gracia de seguir fielmente a Cristo pobre y humilde,
Dándole la vocación de hermano marista,
Educador y apóstol,
Concédenos por su intercesión
Vivir también nosotros con generosidad y plenitud
Nuestra vida marista, irradiando con entusiasmo
El espíritu de Marcelino, nuestro Fundador.
Y tú, María, nuestra Buena Madre,
Glorifica a tu siervo Alfano
Que tanto te ha amado y glorificado entre nosotros.
Amen.


Canto final: Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo

 
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