Material para la celebración
en honor del H. Henri Vergès. Nos ofrece el
pensamiento de Henri y testimonios de personas que
vivieron con él. Los textos nos permiten conocer
dos aspectos de Henri: el hombre ante Dios y el hombre
ante el hombre, ambos estrechamente unidos en el tejido
de la vida.
1-Henri ante Dios
1- Sin ser trapense, se adelantaba a la aurora
para dar a Dios lo que recibía de forma gratuita.
2- Participaba en la oración comunitaria
en la capilla. Por nada del mundo hubiera faltado.
Era su manera de retomar contacto con la vida comunitaria,
desde el primer momento del día, al mismo
tiempo que lo hacía con Dios. Para él
era el momento del inicio espiritual del día
y algo esencial, como el ir a comer…
3- Cuando puede recibirla, la Eucaristía
constituye su fuente de alegría. Ante el
tabernáculo, se encuentra con su Maestro,
allí presente, para vivir, en el secreto
de las celebraciones, una presencia real que es
el todo en su vida. A lo largo de sus cuadernos,
que son como reflejos de su vida contemplativa,
podemos observar su vida espiritual. Henri Vergès
es demasiado humilde para considerarse un maestro
espiritual. Carece de la ciencia del teólogo,
pero tiene la experiencia. No se fía de su
santidad sino de la de Dios.
4- La llama de la fe en Jesús Cristo ardía
en un corazón que irradiaba por todo su ser.
Su cara iluminada expresaba la bondad y la acogida.
Su hambre de Eucaristía era la fuente de
todo.
5- Que el Cristo resucitado pueda resplandecer
a través de nuestras vidas y que, por ellas,
la cruz siga balizando nuestros caminos.
6- La medida de nuestro sufrimiento es la medida
de nuestra acción sobre las almas. Jesús
ofrece a sus amigos la cruz. La cruz se identifica
con Cristo. Pertenecer así a Cristo. Vivir
de tal forma de El y en El que las almas, al entrar
en contacto con nosotros, entren en contacto con
Cristo.
7- Jesús-Hostia, centro de mi vida: prolongar
la acción de gracias durante toda la mañana,
por la tarde preparar la comunión del día
siguiente.
8- Hacer de Jesús
mi amigo,
mi Hermano
mi Santidad,
el Todo en mi vida.
que El sea mi Vida,
mi Respiración,
mi Fuerza:
que las almas de las que me encargo
se encuentren con El.
9- Señor Jesús,
me entrego a Ti
para ser entregado en Ti
y contigo,
por entero, al Padre,
en el Amor del Espíritu Santo.
Que mi voluntad sea
la del Padre sobre mí
y que se pueda cumplir,
día tras día, hasta el fin.
10-Ser transparente al Evangelio, transparencia
del Evangelio. Ser simiente hundida en la tierra
de los hombres de donde podrá brotar el fermento
del Evangelio: no dejar que su filo se embote en
la rutina, la distracción, la instalación
en el confort. Que pueda siempre hacer brotar en
mí el hombre nuevo. Ser cada vez más
palabra de Evangelio. Estar siempre atento: ¡esta
Palabra se acomoda muy poco al discurso encantador
de la propaganda moderna! Volver sin cesar a la
fuente.
11-La Virgen María es las más bella
expresión del Amor Divino. La Virgen María
es la más bella respuesta humana al Amor
divino.
12-Desde la encarnación, todo nos llega
por María: María nos ha dado a Jesús.
Ahora lo da y lo hace crecer en cada una de nuestras
almas. Irremplazable papel educativo de la Madre.
13-Después del trabajo, cuando ya no quedan
alumnos, nos refugiamos en la capilla para rezar
las vísperas y el rosario. Una tarde me confió
que ese momento, en que se abandonaba en los brazos
de María, era el más querido por su
corazón y me habló de nuestra Madre
con gran ternura, lentamente, con suavidad. Sus
ojos brillaban de gozo. La riqueza espiritual de
su alma me emocionó y se hizo contagiosa.
Contra el tabique de este oratorio, del tabernáculo,
cayó su cuerpo abatido por la bala mortífera.
P. 172. Andrée Ghillet.
14- Trato de dejar transparentar algo de lo que
debería ser la vida del bautizado, irradiando
una Presencia que lo transforma todo en Amor. Llegué
a descubrir maravillado todos los caminos del don
de Dios, en uno u otro de nuestros cohermanos musulmanes.
2-Henri ante los hombres
1-¿Por qué en Argelia? Porque hay
un destino misterioso de Dios sobre el pueblo del
islam, un templo de su presencia al que me invita
a entrar, una apertura recíproca a favorecer,
un diálogo entre creyentes a proseguir y
desarrollar porque nuestros caminos en Dios sólo
pueden converger. Porque Dios envía su Iglesia
a todos los pueblos del universo, presencia sencilla
que se purifica, que se deja interpelar por la Palabra
y que interpela, que se libera y que libera, que
deja a Dios la elección de los momentos para
la revelación más explícita
del Evangelio de su Hijo, caminando con todos los
hombres de este mundo.
2-Para estar cerca de los pobres
hay que compartir su miseria,
haber pasado hambre,
sed,
desnudez,
haber andado kilómetros a pie,
haber conocido las esperas,
el amontonamiento en los autobuses.
¿Cómo conocer la pobreza
si me dejo pervertir por el dinero y
por cuanto conlleva de esclavitudes?
Si vivo la condición de los pobres,
aceleraré la obra de la justicia entre los
hombres.
Habrá un aprovechado menos.
Comprenderé mejor las exigencias de los pobres
y todo lo que puede haber
de egoísmo, de envidia y de dureza
en la reacción de algunos desdichados.
3-Los pobres eran de verdad tus hermanos. Los acogías
sin ruido porque, a tus ojos, era el Señor
en persona quien llamaba a tu puerta… En el
Secretariado social donde yo trabajaba entonces,
los necesitados no me dejaban, a veces, ni tiempo
para comer. Llamabas discretamente y aparecías
con una bandeja de fruta o de galletas, lo hacías
con amor. A tu lado no se podía estar triste.
Eras como una lucecita de amor, de paz y de esperanza,
en esta Casbah que tanto lo necesitaba.
4-En la Argelia musulmana, su vida de religioso
marista educador se convirtió, en vida para
los argelinos y con los argelinos. El aumento del
peligro, de lo que era muy consciente, nada cambiaba
a esta orientación fundamental, sino que
añadía mayor voluntad de solidaridad
espiritual con el islam para lo que el Ribat le
ayudaría a captar todo su sentido…
Cuando la violencia nos arrebató a Henri,
sentimos que golpeaba en él nuestra vocación
en su más perfecta realización.
5-Henri era también una mirada sobre el
Islam que no cesaba de dejarse interpelar desde
el interior de una búsqueda de Dios siempre
atenta. “Me dejo interpelar, interpelo, desestabilizo
un poco al otro y el otro me desestabiliza…
Me pasa como a María, no comprendo, pero
conservo. Es maravilloso lo que los pequeños
han comprendido. Los sabios (del Islam) me impiden
comprender.
6-En cada uno de nuestros niveles hay que escuchar
y responder a la espera y a la búsqueda del
otro. Yo Le pìdo que me ayude a fallar lo
menos posible en estos encuentros.
7-No se trata de convencer, sino de ser cristiano,
cueste lo que cueste, de transparentar el amor.
Si no se puede dialogar, al menos hay que ser el
primero en intentarlo, y eso es esencial.
8-En el relato que me había hecho de su
trabajo llegué a percibir una verdadera pasión,
pasión por el encuentro, pasión por
el servicio a los jóvenes, pasión
que lo ligaba a este país. Y en esta pasión
llegó hasta el final.
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