| - Por haber sido un
padre amoroso para todos,
- Para inspirarnos, como le hacía
Marcelino Champagnat
con los primeros Hermanos.
- Para tus circulares sobre la oración,
la obediencia,
la vida comunitaria, y un espacio para
María,
tan llenas de doctrina y enseñanzas.
- Por haber comunicado a los hermanos
tus mensajes claros a favor de los jóvenes,
los pobres, las misiones, la comunidad
y la Iglesia.
- Por el tiempo dedicado al más
pequeño,
al joven, al anciano, por carta, por
teléfono,
con una visita, con un cordial saludo,
con un gesto fraterno inesperado.
-Por haber venido a nuestra casa
para escucharnos, compartir y dialogar.
- Por el ejemplo de tu vida de oración
intensa.
Por tu fidelidad creativa
que te mantenía en la presencia
de Dios.
Por tu sed inmensa de adoración
y contemplación.
-Por haber rescatado el Patrimonio
Marista
de la casa madre Nuestra Señora
del Hermitage.
-Por haberte entregado, hasta el agotamiento,
a los jóvenes en las casas de
formación.
-Por haber sido nuestro Hermano mayor
y por serlo hoy intercediendo por nosotros.
H.
Édouard Blondeel |