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Haciendo vivo hoy el sueño de Marcelino
 
“Misión Educativa Marista” es un documento aprobado por el XX Capítulo General, que resume lo esencial de la Misión marista. Os ofrecemos un extracto de ese documento, que miles de personas en todo el mundo tenemos como punto de referencia. En palabras del mismo documento, “para los educadores maristas, hermanos y laicos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, es un privilegio poseer la vocación de ser los Champagnat de hoy para los jóvenes de ahora”.
 
Selección de textos de Misión Educativa Marista
 
Maristas UNA MISIÓN SIEMPRE ACTUAL

Durante los cincuenta y un años de su vida, Marcelino Champagnat trabajó, consumiendo sus fuerzas hasta el agotJovenesamiento, para afianzar su familia religiosa de educadores. Vivió la experiencia de la Cruz, con innumerables decepciones, dificultades, y obstáculos, pero mantuvo firme su esperanza y su ideal. Cuando murió, el 6 de junio de 1840, esta familia contaba con 290 Hermanos distribuidos en 48 escuelas primarias.

El Hermano Francisco y los primeros Hermanos continuaron su obra con entusiasmo. Con un espíritu de fe y celo apostólico similares, sus sucesores la han extendido a los cinco continentes. Nosotros, como educadores maristas, compartimos y continuamos el sueño de Marcelino de transformar las vidas y la situación de los jóvenes, particularmente los menos favorecidos, ofreciéndoles una educación completa, humana y espiritual, basada en el amor personal por cada uno de ellos. (MEM 29-30)

 

Maristas ENTRE LOS JÓVENES, ESPECIALMENTE LOS MÁS DESATENDIDOS

Marcelino Champagnat vivió entre los niños y los jóvenes, los amó entrañablemente, y les dedicó todas sus energías. Como discípulos suyos nosotros también experimentamos una alegría especial al compartir nuestro tiempo y nuestra persona con ellos, nos hacemos eco de sus aspiraciones, sentimos compasión de ellos, y les ayudamos en sus dificultades.
De la misma manera que Marcelino, al fundar los Hermanos Maristas, pensaba especialmente en los jóvenes menos favorecidos, nuestra preferencia deben ser los excluidos de la sociedad, y aquellos que, a causa de su pobreza material, sufren carencias en la salud, la vida familiar, la escolarización y educación en valores. (MEM 53-54)

 
Maristas SEMBRANDO LA BUENA NOTICIA

El centro de la misión de Marcelino Champagnat era “dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar”, viendo en la educación el medio de llevar a los jóvenes a la experiencia de la fe, y de hacer de ellos “buenos cristianos y buenos ciudadanos”.

Nosotros, como seguidores suyos, asumimos esta misma misión, y ayudamos a los jóvenes, sin importar la fe que profesen o la etapa de búsqueda espiritual en que se hallen, de manera que lleguen a ser personas integras y esperanzadas, con un profundo sentido de responsabilidad orientado a la transformación del mundo que les rodea. Esta tarea de promover el crecimiento humano es inherente al proceso de evangelización. Al extender los valores del Evangelio a través de todos nuestros proyectos, los educadores maristas? contribuimos a la construcción del Reino de Dios sobre la tierra. (MEM 69-70)

 
Maristas CON UN PECULIAR ESTILO MARISTA


Nuestro estilo educativo se fundamenta en una visión verdaderamente integral de la educación, que busca conscientemente comunicar valores. A la vez que compartimos esta misma visión con muchos educadores, especialmente en los ámbitos de Iglesia, nosotros utilizamos una metodología pedagógica peculiar que Marcelino y los primeros Maristas iniciaron y que era innovadora en muchos aspectos.

Hacemos nuestro su pensamiento de que “para educar bien a los niños hay que amarlos, y amarlos a todos por igual”. Según este principio, las características particulares de nuestro estilo educativo son: presencia, sencillez, espíritu de familia, amor al trabajo y seguir el modelo de María. Intentamos adoptar estas actitudes y valores como nuestra forma de inculturar el Evangelio. Es la suma de estas cualidades y su interacción lo que da a la metodología marista su originalidad, inspirada por el Espíritu. (MEM 97-98)

 
Maristas EN LA ESCUELA Y EN OTROS CAMPOS EDUCATIVOS


La escuela marista es un lugar de aprendizaje, de vida, de evangelización. Como escuela, enseña a los alumnos “a aprender a conocer, a hacer, a vivir juntos, a ser”. Como escuela católica, es un lugar de comunidad en el cual se vive y transmite la fe, la esperanza y el amor, y en el que los alumnos aprenden progresivamente a armonizar fe, cultura y vida. Como escuela católica de tradición marista, adopta el principio de Marcelino de educar a los niños y jóvenes a la manera de María.Niños

Las circunstancias y perfiles de las escuelas maristas distribuidas por todo el mundo varían notablemente dependiendo de su contexto social, político y cultural. Las encontramos tanto en el mundo rural como el urbano. Abarcan las tres etapas educativas: primaria, secundaria, enseñanza superior y formación del profesorado. Hay escuelas de jornada, y también internados. Pueden ser propiedad del Instituto, o bien estar dirigidas por los Hermanos bajo titularidad de las diócesis o de parroquias o del gobierno. (MEM 126-127)

Impulsados por las necesidades apremiantes y las aspiraciones de los jóvenes de hoy, especialmente los más desfavorecidos y necesitados, tratamos de multiplicar nuestras formas de acercarnos a sus vidas y a su mundo. Con espíritu misionero mantenemos una actitud abierta hacia todos los jóvenes sea cual sea la fe que profesen. Sabemos que no podemos recorrer el mismo camino con cada uno de ellos en nuestra tarea de evangelización. (MEM 169)

 
Maristas ALLÍ DONDE LOS JÓVENES ESTÁN

Buscamos oportunidades para estar presentes allí donde se reúnen los jóvenes en su tiempo libre, por ejemplo en los deportes, lugares de ocio, actividades artísticas y culturales en el barrio o en la parroquia, acampadas y movimientos como los Scouts. Si es necesario ayudamos a organizar esas actividades después de las clases, en el fin de semana, o durante las vacaciones. Ponemos particular empeño en hacernos presentes como agentes de pastoral entre los jóvenes desatendidos, por ejemplo en la calle, en los suburbios, y en los centros de reclusión. (MEM 172)

 
Maristas AYUDANDO AL CRECIMIENTO EN LA FE
Para aquellos que desean profundizar en su fe y en su pertenencia a la Iglesia, buscamos momentos más intensos de experiencia de oración y de comunidad cristiana, y les ofrecemos la posibilidad de participar en actividades apostólicas, ya sean organizadas por nosotros, o propios de la Iglesia local. Velamos para que en la Iglesia local los jóvenes sean acogidos, escuchados, y puedan tomar iniciativas. Establecemos centros destinados a esta misión, ya sea bajo nuestra iniciativa o bien en servicio a una acción pastoral más amplia de Iglesia. (MEM 179)
 
Maristas MEDIANTE PROGRAMAS DE EDUCACIÓN NO FORMAL

Trabajamos con grupos de jóvenes que viven en situaciones de Camboyamarginación o en áreas desatendidas y cuyas necesidades no están siendo cubiertas por estructuras educativas formales. Junto con ellos y con las agrupaciones locales, con las instancias oficiales y organizaciones no gubernamentales, estudiamos su situación e intentamos detectar sus necesidades reales y ofrecer posibles respuestas. A través de nuestro contacto con esos grupos externos, nos aseguramos de que nuestra intervención es parte de un proyecto comunitario integrado.

Los programas que emprendemos pueden ser a corto o largo plazo. Por ejemplo, alfabetización, clases de apoyo, enseñanza de la lengua para inmigrantes, desarrollo personal, educación para la salud, control de las adicciones, relaciones humanas, jardín de infancia, talleres de temática social y cultural, desarrollo comunitario, orientación profesional, expresión artística y formación de responsables. (MEM 190-191)

 
Maristas A TRAVÉS DE PROGRAMAS SOCIALES

Para algunos jóvenes, especialmente para los que están “en situación de riesgo” o viven en las fronteras de la sociedad, nuestra labor de acerCongocamiento debe tener un carácter social más acentuado que en las circunstancias antes descritas. Junto con ellos y sus familias elaboramos programas y proyectos adecuados, y siempre que sea posible lo hacemos en colaboración con otros grupos y programas gubernamentales.

Los servicios que ofrecemos incluyen hogares para “niños de la calle”, instituciones para la protección de menores y huérfanos, centros de acogida para jóvenes con situaciones familiares críticas, centros de ayuda para familias desestructuradas, proyectos para discapacitados, servicios para grupos étnicos minoritarios, inmigrantes y refugiados; centros y programas de rehabilitación para jóvenes drogadictos y enfermos de sida; y programas de apoyo a jóvenes presos, excarcelados o que tienen problemas con la ley. (MEM 195-196)

 

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