MENU - www.champagnat.org
Área reservada Escríbanos
Volver a AreasÁreas
Laicos
Laicos Secretariado
  MaristasPresentación
  MaristasHistoria
  MaristasObjetivos
 
Maristas Secretariado ampliado
Laicos Textos
referenciales
  MaristasIglesia
  MaristasInstituto marista
 
Maristas Otras congregaciones
Laicos Escritos
  MaristasLaicado en general
  MaristasLaicado marista
 
Maristas Laicado de otras congregaciones
  MaristasMCHFM
 
Maristas

Comunidades
mistas

Laicos Noticias
Laicos Movimiento Champagnat
  MaristasProyecto de vida
  MaristasCircular 1991
  MaristasEncuentros
Laicos "La vocación del
laico marista"
  MaristasConvocatoria
  MaristasComisión
  MaristasPropuesta de trabajo
  MaristasTextos de reflexión
Laicos Formación
Laicos Experiencias
de vida
  MaristasVocación personal
 
Maristas Fraternidades del
MCHFM
 
Maristas Comunidades
mixtas
  MaristasVoluntariado marista
Laicos Comunidades
mixtas
  MaristasForo
 
Maristas Experiencias
Laicos Vinculación con
el Instituto
Laicos Posibilidades
de experiencias
Laicos Recursos
  MaristasPresentaciones
  MaristasOraciones
  MaristasMCHFM
  MaristasMúsica
Laicos Estadística
  MaristasMChFM
 
Maristas Comunidades
mixtas
Laicos Fotos
Laicos FMS Echos
Laicos Enlaces
Laicos Blog
Laicos Maristas
 
Movimiento Champagnat de la Familia Marista
Circular de H. Charles Howard (1991)
 
Visualisar: English  Français  Português
Bajar (Word - 250 kb): English  Español  Français  Português   
 
15/10/1991 | H. Charles Howard, Superior general
Circular
 
Queridos hermanos,

Quizá os sorprenda ver esta circular dirigida a «amigos» y no a «Hermanos» cual suele ser la costumbre. Por supuesto que escribo a los miembros del Instituto como en todas las circulares, pero el tema base de la presente también encierra interés para al¬gunos seglares. De antemano pido disculpas a estos amigos, ya que me dirijo primariamente a los Hermanos y me refiero a ellos y a su concreta experiencia. De todos modos, confío en que to¬do lo que tengo que decir aportará utilidad igualmente a otros que lean estas páginas.

Permitidme comenzar expresando mi satisfacción personal por la reacción que suscitó la circular «Sembradores de Esperan¬za». Doy las gracias a los muchos Hermanos que me escribieron sobre el particular. En el transcurso de una visita al Centro de Espiritualidad de El Escorial, cerca de Madrid, me hicieron una pregunta alusiva a los signos de esperanza, así que os brindo dos reflexiones acerca de ello.

Una de las características de los hombres y mujeres portado¬res de esperanza es la de que ellos registran los mensajes espe¬ranzadores que se emiten en el entorno. Algunas de las señales pueden ser espectaculares, pero muchas son más bien ordinarias. En circunstancias bien recientes, todos nos sorprendimos y se le¬vantaron grandes expectativas ante los cambios repentinos que tuvieron lugar en los países de la Europa del Este y la URSS, al ver cómo el triunfo del espíritu humano arrojaba lejos las cade¬nas de la esclavitud.

Pero todos los días vemos alrededor muchas cosas buenas, incluso heroicas, en las vidas de tantas personas... sucede que, a lo mejor, la maldad y el egoísmo que también observamos y ex¬perimentamos nos están cerrando los ojos y no nos dejan adver¬tir la bondad, el sacrificio de los padres para con sus hijos, la entrega generosa de los que se dedican a cuidar minusválidos, el amor que muestran los hijos con sus padres ancianos y enfer¬mos. Podríamos multiplicar los ejemplos sin parar. Es cierto que por doquier hay razones para la esperanza.

Viniendo a nuestro terreno, encontramos las señales de la ac¬ción de Dios en nuestra propia vida. Si somos auténticos hom¬bres de esperanza, las percibiremos, no sólo cuando vengan car¬gadas de alto significado, «ocasión única» en la vida, sino tam¬bién en los menores aconteceres con los que se teje nuestra exis¬tencia de cada día. A medida que vamos avanzando como hom¬bres de oración, más sensibles nos volvemos hacia esas llama¬das. Ese es el motivo de que os haya insistido frecuentemente en la ayuda que nos puede reportar la Revisión de la Jornada. En el momento en que yo reflexiono sobre lo que ha sucedido den¬tro de mí y en torno a mí a lo largo del día, concentrándome no sólo en el aspecto de mis fallos personales sino en las múltiples formas en que Dios se me ha hecho presente, a veces con tanta sutileza y apenas perceptible... entonces puedo encontrar infini¬tas razones para dar gracias por tanto interés y amor, y por sen¬tirme lleno de esperanza y de bendiciones para el día siguiente.

En los tiempos concretos que vivimos, me parece que tene¬mos dos signos especiales de esperanza, que creo son de particu¬lar importancia para el Instituto de los Hermanos Maristas en este momento de nuestra historia.

Uno de estos signos es la presencia de un grupo de mucha¬chas que se sienten atraídas a una vida religiosa basada en la espiritualidad de Marcelino Champagnat. Anteriormente, como ya sabéis, habíamos animado a estas jóvenes a seguir la llamada marista encaminándolas hacia las Hermanas Maristas o las Her¬manas Misioneras Maristas, o inclusive a otras congregaciones, según las circunstancias.

Sin embargo, lo peculiar de la vocación de estas mujeres es¬triba en que han manifestado su atracción específica hacia el ca¬risma de Marcelino y su deseo de vivir bajo la inspiración de ese carisma. Obviamente, todavía están dando los primeros pasos en el camino del discernimiento de la voluntad de Dios sobre ellas. No obstante, tenemos motivos para el gozo y la esperanza al ver que esas jóvenes han sido agraciadas con el carisma de Cham¬pagnat y quieren plasmarlo en un contexto de vida religiosa. Tanto ánimo y tanto entusiasmo son para nosotros una fuente de estímulo que nos ha de llevar a vivir este mismo carisma cada vez con más plenitud y entrega.

El segundo signo especial de esperanza tiene que ver con otra manera de compartir nuestro carisma, a través de la puesta en marcha del Movimiento Champagnat de la Familia Marista. Te¬nemos aquí otro evento muy importante y que nos da gran ale¬gría. No nos hemos movido en este terreno con ligereza ni preci¬ pitación. Más bien ha sido nuestra respuesta a una llamada que hemos venido escuchando cada vez con más claridad desde mu¬chas partes del mundo.

Me imagino que alguno de vosotros, al oír hablar por prime¬ra vez del Movimiento Champagnat, se preguntaba qué estaba pasando, más aún: por qué. ¿Acaso tratábamos de imitar a las órdenes Religiosas, como la de los Franciscanos y Dominicos, que contaban con Terceras órdenes desde siglos? ¿O intentába¬mos crear un grupo paralelo a la Tercera Orden de María vincu¬lada a los Padres Maristas? ¿Estaríamos buscando nuevas for¬mas de encontrar colaboradores para nuestras escuelas y misio¬nes? Aun suponiendo que la motivación y el objetivo eran pura¬mente espirituales, ¿en qué iba a parar todo aquello? ¿Quería¬mos involucrar directamente a los seglares en nuestro Instituto? ¿Acabarían ellos teniendo parte activa en las decisiones sobre el qué hacer y cómo hacerlo? Alguna de esas reacciones os pueden parecer peregrinas, pero no es descabellado suponer que se ha¬brán cobijado en más de una cabeza o salido de algunas bocas.

Ése es el motivo por el que creo de suma importancia, al ha¬blar de este Movimiento, poner de relieve que no representa nin¬guna maniobra organizativa para equilibrar el decreciente núme¬ro de Hermanos, sino que es la respuesta a una llamada, muy clara por otra parte, una llamada no precisamente a personas se¬glares, sino a nosotros Hermanos Maristas.

Hemos estado escuchando esta llamada hace ya unos cuantos años. La oímos procedente de la Iglesia, que ha llegado gradual¬mente a tener una mejor comprensión del papel del laicado. La hemos venido recibiendo también de muchos de nuestros ami¬gos, incluyendo familiares, compañeros en el trabajo, discípu¬los, antiguos alumnos, padres, que nos dicen que se sienten atraídos a lo que han aprendido de nuestra espiritualidad -la espiritualidad de Marcelino- y ven el gran apoyo que en ella pueden encontrar para vivir como cristianos en el mundo de hoy.

También me parece que hay otra llamada limpia que viene de la Iglesia por medio del movimiento de los pequeños grupos cris¬tianos o comunidades. Funcionan a menudo con liderazgo seglar y toman diferentes formas, pero todos ellos comparten la misma aspiración a tener una participación más responsable en la mi¬sión eclesial de la extensión de la Buena Noticia, y en la renova¬ción de la sociedad.

A pesar de nuestras limitaciones, el estilo de vida cristiana si¬guiendo la espiritualidad de Champagnat es poderosamente atractivo para muchos que nos conocen, nos respetan, nos admi¬ran y nos quieren; y la respuesta a esa búsqueda de algo que les ilumine y ayude está dirigiendo sus propias vidas. A veces es bueno que recordemos estas cosas.

En las páginas que siguen he intentado dar un breve resumen de algunos movimientos recientes en la Iglesia, !a experiencia de otros Institutos Religiosos, y más específicamente del nuestro. He explicado lo que constituye el Movimiento Champagnat de la Familia Marista: qué nos exige a nosotros, y a !os seglares que deciden asociarse al Movimiento.

Lo que sí aparece claro a !o largo de estos últimos años es el hecho de que nos están haciendo una llamada, que viene del Es¬píritu Santo y por lo tanto requiere una respuesta generosa. Co¬nozco muy bien !as múltiples demandas que recibís en tiempo y en energías, y que el pago a la labor es escaso. Aun así, estoy se¬guro de que habrá en cada Provincia un buen número de Her¬manos que se prestarán gustosos a ayudar en este apostolado de ahora. Sí, ello va a exigir una dedicación adicional, añadida a otros compromisos, pero no temo pediros ese servicio, porque estoy convencido de que si reconocéis !a mano de Dios actuando de por medio, acudiréis solícitos a la llamada.

Cuando Marcelino Champagnat comenzó a dar su propia respuesta, estaba ya completamente entregado a su ministerio parroquial que, como sabemos por !a biografía, !e ocupaba los días y a menudo !as noches. Sin embargo, se dejó conducir por e! Espíritu, convencido de que Dios le mostraría e! camino, y le otorgaría la fuerza y la intuición necesitadas para la marcha. No me cabe la menor duda de que lo mismo sucederá en e! caso de esta nueva llamada a la generación actual de Hermanos Maristas.

Una vez más expreso la esperanza de que cualquiera de nues¬tros amigos seglares que lea esta circular encuentre en ella al me¬nos algunas partes útiles para la búsqueda de la voluntad de Dios en su vida. Quedaría contento con que así fuera. Tan sólo pido excusas por si no me expreso con todo el detalle que po¬dríais desear, ya que estas páginas van escritas inicialmente para los Hermanos. Ta! vez eso mismo os brinda una excelente ocasión para que comentéis estas ideas con alguno de ellos.

Texto en WORD
 
Home | Créditos | Mapa del Sitio | RSS | Escríbanos
Piazzale M. Champagnat, 2 - C.P. 10250 - 00144 - Roma, Italia Copyright © 2004-08 FMS - Todos los derechos reservados.
Enlaces maristas Publicaciones maristas Solidaredad marista - BIS Áreas Jóvenes maristas Los hermanos maristas Marcelino Champagnat Página de inicio en español