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PROCESOS DE FORMACIÓN CONJUNTA
Área hispano-portuguesa. Quito, julio 2008

International experience of combined formation and charismatic vitality

Album 1 | Album 2

1. “Recreando juntos la vida marista”

2. Compartir procesos de fe y vocación

3. Compartiendo procesos de relación con los demás, de misión y de formación conjunta

 

Aportes de la experiencia internacional de Formación conjunta.

Archivo Word (80 kb) : Inglés | Español | Francés | Portugués

Damos gracias a Dios por llamarnos a “optar por la vida” (Dt 30,19) y a “remar mar adentro” (Lc 5, 4).

El 20º Capítulo general expresaba: “Estamos convencidos de que el Espíritu de vida nos conduce en este camino común… Nos comprometemos  a promover experiencias y procesos de reflexión conjunta que nos lleven a profundizar en nuestra identidad marista y a perfilar distintas formas de pertenencia al Instituto. Ello implica procesos de formación conjunta de hermanos y laicos” (29).

El Encuentro internacional de hermanos y laicos en Les Avellanes, en mayo del 2007, hizo eco del compromiso del Capítulo y buscó perfilar los elementos fundamentales para los Procesos de formación conjunta.

La Asamblea internacional de la Misión marista, en Mendes, en septiembre del 2007, ratificó el camino recorrido al respecto con estas afirmaciones: “Nos sentimos llamados a promover una formación conjunta para profundizar nuestra vocación común y nuestras vocaciones específicas, sea en los niveles provinciales, regionales o internacionales”. (Mendes 1.1; 2.1)

Nuestro Encuentro en Quito, con 21 maristas, once laicos y laicas y diez hermanos de 14 Unidades Administrativas, forma parte de este mismo itinerario que se inicia con el Capítulo general, donde entendemos que a partir de procesos de formación conjunta podemos enriquecer nuestras vocaciones específicas y nuestra vocación común, y así recrear el carisma marista para nuestro tiempo.

Esta percepción ha venido ratificada en la Carta que recibimos del hermano Seán: “No teman soñar estos días, cuestionarse, impulsar su imaginación. Utilicen su experiencia… para ayudarnos a profundizar en el aprecio por nuestras respectivas vocaciones y vivirlas de manera más plena. El carisma está en todos nosotros… por eso hacemos el esfuerzo de visualizar la vida y la misión marista para el futuro, y ofrecemos nuestras energías para hacer realidad esa visión”.

El camino recorrido durante este mes, nos ha hecho vivir la experiencia de los discípulos de Emaús: caminar juntos, compartir vida, sentir arder nuestro corazón y ser pan para otros. Esta experiencia intensamente humana, comunitaria y de Dios, nos ha llevado a expresar estas convicciones:

  • La vocación marista es un don de Dios que se ofrece a personas comprometidas en formas de vida diferente, que quieren vivir el Evangelio según el carisma marista. La vocación marista la compartimos los laicos vocacionados y los hermanos.
  • La dimensión comunitaria de nuestra vocación se traduce en búsqueda común de una nueva significación del carisma marista para el mundo actual, intuyendo caminos nuevos de vitalidad y renovación.
  • La formación conjunta quiere expresar que, laicos, laicas y hermanos, nos sentimos recíprocamente necesitados para desarrollar nuestra identidad marista común y nuestras identidades específicas. La complementariedad enriquece este don de Dios a la Iglesia y es signo de comunión. Juntos debemos discernir las implicaciones de este nuevo camino.
  • La formación supone procesos, donde resaltamos la idea de itinerario, camino, andadura, etapas, sistematización… más que acciones puntuales o programas sin visión.
  • La formación a la que apuntamos es principalmente experiencia vital, por lo tanto debiera preparar para compartir vida, fe, misión, carisma, experiencias comunitarias, reflexión… Creemos en la experiencia como camino de crecimiento; experiencia leída, interpretada y compartida.
  • Los procesos que vislumbramos son procesos comunitarios, por cuanto la identidad marista que queremos recrear es para ser vivida en comunidad.  Al mismo tiempo, entendemos que estos procesos deben ser diseñados por laicos y laicas y hermanos, a través de un recorrido experiencial y comunitario.
  • Sentimos que reavivar la llama del carisma marista en las Unidades Administrativas a través de los procesos de formación conjunta, exige un compromiso global de renovación tanto de hermanos como de laicas y laicos. La transformación se refiere a nuevos sueños sobre la vida y la misión marista para el futuro, y envuelve a personas y estructuras.
  • La misión de instaurar el Reino de Dios es el gran horizonte de nuestros procesos formativos. La misión es lo que nos reúne en una vocación común. En ella contemplamos especialmente a los niños y jóvenes dentro del compromiso social para la transformación de nuestro mundo.
  • Pedagógicamente apuntamos a un recorrido que parta de la persona (procesos personales) y se complemente en la comunidad (procesos comunitarios), en las dimensiones de fe, vocación, relación con los otros y misión. Nos es difícil entender, desde lo que hemos vivido este mes, que se puedan dar verdaderos procesos comunitarios si no nacen de los procesos personales.
  • Sentimos que la propuesta de formación conjunta debe sostenerse en el Proyecto provincial. Lo cual supone preparar equipos de formadores, diseñar estrategias de seguimiento y acompañamiento de los procesos, revisar las estructuras de formación actuales de forma que puedan integrar a hermanos y laicos y laicas, animar procesos locales, introducir metodologías adecuadas…

Al terminar nuestro Encuentro de Formación conjunta en Quito nos sentimos identificados con el gesto de Champagnat de alzar al niño sobre sus hombros. La estatua de Marcelino en el Vaticano parece humanizar lo divino. La mano de Marcelino acaricia, es sacramento de encuentro. En el niño se asoma el Dios de la vida que nos trae la alegría, la creatividad y la utopía. Nuestra experiencia de este mes quiere honrar la vida, como lo hace Champagnat con el niño. Alzar lo que nace, promover la capacidad de soñar, como la tiene el niño.

El recorrido que hemos hecho en estas semanas desborda esperanza que anticipa el futuro de Dios, nos estimula frente a la resignación y al pesimismo, nos ayuda a superar los mismos tópicos y los mismos caminos, nos ofrece alternativas, nos abre a la novedad de Dios.

Contemplar la estatua de Champagnat nos invita a impulsar la creatividad y el dinamismo, a “ir más allá de nuestras posibilidades”. Ante los retos que el mundo actual ofrece al carisma marista, contemplar el gesto de Marcelino nos anima a no renunciar al riesgo, a promover este camino de formación conjunta, y a llenar nuestra vida de esperanza.

A partir de esta experiencia y de las convicciones que hemos manifestado, priorizamos estos elementos formativos para ser promovidos en las Unidades Administrativas desde los Procesos de formación conjunta:

 

ELEMENTOS FORMATIVOS QUE PRIORIZAMOS PARA
LOS PROCESOS DE FORMACION CONJUNTA

 

1   PRIORIDADES DE LOS PROCESOS DE FE

  • Los rasgos del carisma marista: el espíritu de familia, pedagogía de la presencia, niños y jóvenes como sacramentos de Dios, el estilo de María, la espiritualidad de la sencillez, ejercicio de la presencia de Dios, … determinan nuestra forma de seguir a Jesús.
    • Transmitir estos rasgos maristas de nuestro seguimiento de Jesús a todos nuestros destinatarios, a través de nuestro testimonio y en nuestros proyectos.
    • Hacer de nuestras obras lugares de anuncio y denuncia, dentro del espíritu profético que nos pide el Evangelio de Jesús.
    • Favorecer encuentros de reflexión conjunta sobre el presente y futuro de la vida marista: identidad vocacional, misión, espiritualidad…
  • Nuestra fe acepta y acoge al Dios de la vida, el Dios que se encarna y está presente en todo y en todos, y que descubrimos cuando despertamos nuestra mirada desde su Amor.
    • Asegurar claves para la interpretación de la vida e impulsar el diálogo atento y orante con la realidad.
    • Valorar la experiencia humana como un elemento de profundización en la fe.
    • Fomentar el discernimiento en el cultivo de la conciencia personal, la transparencia y apertura consigo mismo y con Dios.
  • La iniciación y el acompañamiento del camino espiritual que nos dejó Marcelino supone formadores laicos y laicas y hermanos, capacitados para tal misión.
    • Crear  procesos e itinerarios de fe (centralidad de Jesucristo, presencia de Iglesia, itinerario de María…), desarrollados conjuntamente. Tales procesos están atentos a  los niveles de  iniciación, profundización y compromiso o adhesión. 
  • La espiritualidad marista es espiritualidad comunitaria,  que nos hace compañeros de camino en nuestro acercamiento al Dios-amor y nos ayuda a promover una Iglesia-comunión. La comunidad religiosa, la Iglesia, la familia… son ámbitos de crecimiento de la fe.
    • Crear comunidades significativas: sencillas, abiertas, sensibles, donde la experiencia de Dios se puede alcanzar en plenitud, compartiendo vida, misión y formación, con laicos y laicas y hermanos.
    • Favorecer y fomentar espacios (encuentros, retiros, misión…)  y estructuras que permitan compartir vida (comunidades abiertas, comunidades mixtas, espacios comunes para compartir en grupos, Movimiento Champagnat…).
    • Profundizar la espiritualidad de la comunión como profecía para nuestro mundo.

2    PRIORIDADES DE LOS PROCESOS DE VOCACION

  • Promover un modelo de pastoral vocacional para el desarrollo de la vocación marista común y las vocaciones específicas (vida laical, vida religiosa, vida sacerdotal…). Tal modelo debiera basarse en una teología consistente que fundamente las diversas identidades vocacionales maristas, especialmente la “vocación marista laical”.
    Algunos criterios: un modelo que sea abierto, flexible, eclesial…; enfocado a la persona más que a las necesidades institucionales; progresivo; que respete las culturas y los procesos locales iniciados;  que esté presente en todos los procesos pastorales maristas y vinculado con los diversos ámbitos donde se fomenta la vocación como la familia, escuelas, comunidades, fraternidades...
  • Desarrollar itinerarios formativos conjuntos, junto con la creación de equipos de hermanos y laicos, que acompañen los procesos de crecimiento y de renovación en torno al carisma marista.
    • Formar para el acompañamiento,  de forma que se pueda ayudar al crecimiento personal (respuesta vocacional) y al crecimiento comunitario.
    • Renovar los procesos de formación específica del hermano, tanto en la formación inicial como permanente, para que incluyan elementos de la formación conjunta (Iglesia-comunión, vocación marista laical, complementariedad…)
  • Crear o potenciar comunidades, fraternidades y obras maristas de referencia (compuestas por hermanos, laicos o conjuntas), que fomenten una vida coherente con la vocación recibida y  una fuerte experiencia comunitaria, misionera, eclesial y social encarnada en la realidad.
    • Fortalecer las comunidades de los hermanos para que sean espacios vocacionales y de vida para ellos y los demás.
    • Promover experiencias comunitarias de laicos que permitan hacer vida la vocación marista.
  • Desde nuestra vocación común estamos llamados a vivir la centralidad de Jesús en lo cotidiano, sintiéndonos hombres y mujeres de Dios y brindando respuestas audaces a nuestra realidad personal, comunitaria y social.
  • Avanzar en la reflexión sobre formas y estructuras de compromiso, adhesión y/o pertenencia al carisma marista (tipos, temporalidad, derechos y obligaciones, reconocimiento eclesial,…).
3  PRIORIDADES DE LOS PROCESOS DE RELACION
  • Cultivar relaciones inspiradas en Jesús y María e impulsadas por el sueño de Champagnat, que nos permitan construir el Reino desde la fraternidad.
  • Impulsar una mayor presencia de hermanos y laicos vocacionados en actividades significativas de la misión marista, que haga visible la corresponsabilidad y la comunidad.
  • Promover y formar a hermanos y laicos para un liderazgo profético.
  • Propiciar relaciones que aseguren la transmisión del carisma favoreciendo núcleos comunitarios de referencia a nivel local y provincial.
  • Propiciar relaciones entre laicas, laicos y hermanos que transmitan esperanza y alegría en la formación conjunta, generando vida entre nosotros y con los demás, especialmente con aquellos que están al margen del proceso.

4  PRIORIDADES DE LOS PROCESOS DE MISION

  • Constituir comunidades apasionadas por Cristo y por el ser humano, fieles al carisma marista,  que integren vida y oración. Comunidades que se conviertan en mediadoras entre el mundo creyente y no creyente, siendo signos de evangelio y referencia de hogar al estilo de María.
  • Promover una presencia significativa entre niños y jóvenes, en situación de vulnerabilidad y de riesgo social, especialmente, en lugares donde los demás no estén. Quiere ser una presencia materna al estilo de María
  • Vivenciar signos de  comunión con instituciones, movimientos eclesiales, interreligiosos y sociales. Desarrollando la flexibilidad, la inculturación, la itinerancia y  el desacomodo, en un mundo cambiante
  • Revisar y redimensionar nuestras estructuras, obras y servicios para que hagan visible la acción evangelizadora y el compromiso transformador de nuestra misión.
  • Participar, desde nuestra propia identidad, en espacios de promoción y defensa de los derechos humanos, especialmente del niño y del joven, con una implicación en políticas públicas.

PARTICIPANTES:

Amazonía: Valdir Gobatto, hermano. América Central: Sergio Pérez, laico, y Luis Carlos Gutiérrez, hermano. Brasil Centro Norte: Rita Rocha, laica, y Wagner Cruz, hermano. Brasil Centro Sul: Lúcia Coelho, laica, y Anacleto Peruzzo, hermano. Compostela: Carlos Hernández, hermano. Cruz del Sur: Marcos Denevi, laico. Ibérica: Ernesto Tendero, hermano. L’Hermitage: Jaume Parés, hermano. Mediterránea: Juan García, laico. México Occidental: Cecilia Cortez, laica. Norandina: Cristina Ángel y Claudia Rojas, laicas. Paraguay: Francisco Romero, hermano. Río Grande do Sul: Sérgio Schons, laico. Santa María de los Andes: Mónica Aguirre, laica. Centro de Espiritualidad El Escorial: Javier Espinosa, hermano. Secretariado de Laicos Ampliado: Ana Sarrate, laica, y Pau Fornells, hermano.
 
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