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Procesos de formación conjunta y vitalidad carismática
Saint-Paul-Trois-Châteaux, 26 de abril - 17 de mayo de 2009

Saint-Paul-Trois-Châteaux, 26 de abril - 17 de mayo de 2009

Galería

1. Saludo del hermano Teófilo a los participantes

2. Saludo final a los participantes de la experiencia

3. Gabriel Rosset, un laico marista que se adelantó a los tiempos

 

Recrear la vida marista juntos
Experiencia internacional de
Procesos de formación conjunta y vitalidad carismática
Saint-Paul-Trois-Châteaux, 26 de abril - 17 de mayo de 2009

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Introducción

Los últimos Capítulos generales y los Consejos generales del Instituto han impulsado el descubrimiento del carisma marista como un don para la Iglesia, un regalo para todos, hermanos y laicado. Por tanto, cuando los laicos lo acogen en sus vidas, tanto en el aspecto de misión como en el de espiritualidad, se convierten en laicos maristas. Ellos reciben una llamada a vivir conjuntamente la misión y la espiritualidad maristas.

Ese fue la razón de que se celebrara el encuentro de Quito (Ecuador) en 2008, y ahora el de Saint-Paul-Trois-Châteaux, en el que hemos tomado parte dieciséis hermanos y laicos de habla inglesa y francesa. Cabe esperar que los miembros de este grupo seamos, también, invitados a acompañar procesos de formación conjunta en nuestras unidades administrativas, puesto que en esta experiencia de tres semanas cada uno de nosotros dedicó tiempo a planificar, desarrollar y animar procesos formativos para los demás. Pasada una primera fase, breve, de integración grupal, necesaria para llegar a conocernos mejor y a apreciarnos mutuamente, desde nuestras respectivas realidades provinciales, nos pusimos a trabajar en cuatro áreas clave: Fe y vocación, Misión, Relaciones y Formación. Cada uno de esos procesos nos llevó dos o tres días, y, entre uno y otro, incluimos actividades de inmersión misionera y peregrinamos a los lugares maristas y Taizé.

En nuestro esfuerzo por profundizar en nuestras relaciones con Dios, a través de la espiritualidad marista, nos basamos mucho en el documento Agua de la roca como texto de referencia. Y del mismo modo que descubrimos y vivimos el espacio común de nuestra identidad marista, también nos adentramos en lo que es específico a cada una de nuestras vocaciones. No hay duda de que lo marista puede y debe ser vivido en situaciones distintas. En este tiempo que hemos pasado juntos, nuestras relaciones fueron la piedra angular que nos ayudaba a comprender la comunión de la cual nos nutrimos espiritualmente y luego ponemos en práctica acudiendo a la misión. Nos dimos cuenta de que esto nos interpela, invitándonos a salir de nuestras comodidades para ir a dar respuesta a las necesidades de los demás. Formados en esta Escuela marista de Saint-Paul- Trois-Châteaux, nos sentimos llamados a compartir esta misma formación con otras personas del mundo marista.

Nuestra esperanza ahora es que, juntamente con el nuevo documento titulado En torno a la misma mesa – La vocación de los laicos maristas de Champagnat,que será publicado próximamente, los miembros del grupo de Saint-Paul-Trois- Châteaux podamos ofrecer al XXI Capítulo general la riqueza de esta experiencia vivida, que apunta hacia nuevos horizontes, “corazones nuevos para un mundo nuevo”,en los que los maristas, hermanos y laicos, se unan en el deseo de servir al estilo de Marcelino.

Fe y vocación

El proceso de fe y vocación estaba orientado a que cada uno de los participantes llegara a leer su propia historia de fe como una historia sagrada, a través de una profunda experiencia personal reflexiva y creativa. A lo largo de los cuatro procesos, el documento de espiritualidad marista Agua de la roca fue un faro que iluminaba los pasos que íbamos dando en este camino compartido de fe y vocación. Las conversaciones que tuvimos, uno a uno por parejas, entre hermanos y laicos maristas nos ayudaron a clarificar nuestra atracción inicial a la vida marista, así como la fundamentación de nuestra identidad específica como hermanos y laicos maristas. A la vez que compartimos un bautismo común y la llamada al carisma marista, tenemos que atender también temas como las exigencias de la vida familiar, el papel de la comunidad, los votos y formas de compromiso, sin pretender excluir a tantas personas que sencillamente se sienten atraídos por la historia de Marcelino y los primeros hermanos, sin deseos de ir más lejos en sus compromisos.

Nos costó bastante llegar a establecer la distinción real entre maristas profesionales y vocacionales. En este sentido, surgió la cuestión sobre dónde acababa el trabajo pagado y empezaba la elección de vida en personas que están implicadas en diversos apostolados. ¿Cómo identificamos y alentamos la vida marista vocacional? ¿No hace falta formar a los hermanos, lo mismo que a los laicos, en torno a la realidad evolutiva del carisma marista compartido? También nos planteamos cuál sería el modo en que los laicos maristas habrán de ser reconocidos por la Iglesia. Ciertamente, se necesita liderazgo, tanto por parte de los hermanos como de los laicos, para impulsar adecuadamente la vida marista vocacional.

Misión

Los días que pasamos analizando el tema de la misión nos dieron ocasión de reflexionar personalmente, en común, y por unidades administrativas, sobre los aspectos de la misión marista. Fuimos viendo cómo cada persona ha sido modelada por la misión marista, y a la vez tomamos conciencia de que es esencial acoger el ideal común de misión para comprender mejor después la complementariedad que tanto los hermanos como los laicos aportan desde sus identidades específicas. Los hermanos son depositarios de una rica herencia, pero juntos, laicos y hermanos maristas, podemos incrementar nuestras fuerzas a la hora de entretejer una nueva experiencia de carisma. La vida religiosa consagrada, la vida célibe y la vida de familia, manifestadas con fe y autenticidad en la misión marista, dan testimonio de una inusitada renovación en la Iglesia y en el mundo.

Se sugirió que las unidades administrativas establezcan estructuras que permitan a los maristas ser corresponsables en la misión, recibiendo una formación apropiada para asumir después su papel en la toma de decisiones y el liderazgo. También es necesario identificar y formar a los jóvenes, tanto laicos como hermanos maristas, que tendrán que hacerse cargo de la animación de la misión en las provincias y distritos en un futuro no lejano. Por consiguiente, la formación de formadores se convierte en una cuestión esencial para las unidades administrativas.

Relaciones

La espiritualidad marista es claramente relacional, tal como apreciamos en la relación de Marcelino con Jesús y María, así como en su relación con los primeros hermanos que pidieron les permitiera llamarle “buen padre”. Este mismo elemento relacional fue central en la experiencia de Saint-Paul-Trois-Châteaux. Nuestra vida compartida marista se fue construyendo de manera muy tangible cuidando la calidad de las relaciones mutuas día a día. Vimos claramente que los laicos y hermanos maristas, en cada nivel de experiencia de misión y comunidad, deben caminar juntos, creando espacios en los cuales compartir vida y fe. Cuando hablamos de vocación marista, debemos entender bien qué significa la vocación de laicos y hermanos maristas. No puede haber vocación marista sin misión, sin espiritualidad y sentido de comunidad. Sin embargo, tenemos que descubrir qué es lo que busca la gente en la vida marista, y cuáles podrían ser sus objetivos comunes. En todo caso, cualquiera que sea la experiencia de formación que ofrezcamos, debemos dejar bien afirmado en ella el aspecto relacional de nuestro carisma marista.

Formación

Los miembros del grupo de Saint-Paul-Trois-Châteaux nos considerábamos verdaderamente privilegiados por la formación que habíamos recibido a lo largo de las etapas de nuestra vida. Juntos compartimos nuestras historias personales de formación, identificando los elementos fundamentales que acompañan a una buena formación. También fuimos señalando las carencias que pudo haber en los respectivos procesos formativos.

Con el fin de ayudarnos a diseñar planes adecuados de formación específica para la vocación de laicos maristas, tomamos como punto de partida esta pregunta: ¿Qué queremos ver en este laico marista vocacional al final de su proceso de formación inicial? Al ir dando respuesta a esta cuestión, vimos la urgente necesidad de establecer diversos programas de formación conjunta en las provincias y distritos. Las experiencias que se han llevado a cabo en ese terreno en las unidades administrativas han sido muy valoradas, tal como se pone de manifiesto en la planificación de los programas de formación permanente para hermanos y laicos maristas a nivel provincial y local. Había un gran deseo de trazar caminos y crear estructuras que apoyen la formación continua de los laicos maristas vocacionales, incluso aunque la provincia o distrito no pudiera indicar todavía quiénes eran esas personas. Cada unidad administrativa trataba de poner su parte en este crecimiento vocacional de manera creativa, reflejando las culturas y necesidades específicas de su entorno.

Un nuevo futuro para los laicos y hermanos maristas

Para impulsar la vitalidad del carisma marista, recomendamos

  • Que el Capítulo general reflexione sobre la manera de establecer formas de pertenencia y corresponsabilidad, así como diferentes modelos y/o niveles de compromiso para los laicos maristas.
  • Que las provincias y distritos tomen la iniciativa y responsabilidad de experimentar y crear nuevos modelos de vida y misión marista que ayuden a los hermanos y laicos en su vocación común y específica.
  • Que los procesos de formación conjunta para hermanos y laicos maristas constituyan una prioridad en todo el Instituto.
  • Que las provincias y distritos desarrollen programas de formación para los hermanos y laicos maristas a quienes se ha confiado la responsabilidad de formar a otros. Esos planes de formación deben basarse sólidamente en la teología, en la espiritualidad marista tal como viene expresada en nuestros documentos, y en el rico patrimonio del Instituto, y han de ir acompañados de experiencias que permitan seguir profundizando en lo que significa ser un apóstol marista. Esto exige una nueva visión de formación, que ha de ser conjunta y no limitarse sólo a los hermanos. Hay, en todo el Instituto, una necesidad clara de comprometerse y apoyar económicamente el liderazgo requerido para la animación de estos programas. Además, la Administración general debe seguir asumiendo un papel activo en la creación y animación de planes de formación.
  • Que los hermanos y laicos maristas, en todo el Instituto, continúen responsabilizándose conjuntamente de la formación de las personas que han de ser preparadas para comprometerse en la vitalidad de la misión marista, empeñándose en dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar entre los jóvenes. En dicha formación deben ofrecerse experiencias adecuadas, siguiendo etapas apropiadas, de modo que se facilite la participación de quien lo desee, incluyendo retiros conjuntos, acompañamiento personal y fraternidades locales, entre otras muchas posibilidades.
  • Que las provincias y distritos desarrollen programas formativos que animen a los jóvenes adultos a comenzar o seguir su vida marista. Esto puede lograrse, especialmente, a través de experiencias de solidaridad y de discernimiento vocacional.
  • Que se establezcan en las unidades administrativas estructuras apropiadas para que los laicos y hermanos maristas compartan con autenticidad la toma de decisiones en lo relativo a la vida y misión maristas.
  • Que las unidades administrativas y el próximo Consejo general prevean los medios de comunicación más efectivos para impulsar el desarrollo de la espiritualidad y el carisma marista compartidos en grupos diversos y de distintas edades.

Participantes

Canadá
H. Réal Sauvageau
Sr. Robert Giguére
Srta. Véronique Dumais

Europa Centro-Oeste
H. Michael Scmalzl
Srta. Marie Paul Stevens

Administración general
H. Teófilo Minga

L’Hermitage
H. Jean Pierre Destombes
H. Bernard Régis

Melanesia
H. Donovan Tami

Asia del Sur
H. Chinthana Nonis
Sra. Kamala Xavier

Sydney
H. Michael Callinan
Sr. Tony Clarke
Sra. Carole Wark

USA
Sr. Vincent Andiorio
H. Hank Hammer

 
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