
Desde el inicio del año pasado, 2009, en el Distrito de Paraguay hemos estado soñando sobre la manera de recrear la experiencia de formación conjunta que desde el Secretariado de Laicos se había puesto en marcha para avanzar en una mayor conciencia y diálogo sobre el caminar conjunto de laicos y hermanos. Este sueño se ha hecho realidad del 1 al 6 de febrero, en nuestra casa de Encuentros de Coronel Oviedo, a 134 Km. de Asunción.
La experiencia, en la que hemos participados 8 hermanos, 6 postulantes y 36 laicos, se ha caracterizado por la diversidad de edades, procesos, compromisos y formas de vivir el carisma marista: entre ellos estaban padres, animadores juveniles, profesores, directivos, colaboradores…
La comunidad animadora de la experiencia estuvo conformada por 4 laicos: Ignacio Villar, Obdulia Benítez, Aldo Martínez, Marisa Armoa y los hermanos Juan Torrelles y Francisco Romero (Pachi). Contamos con el apoyo y la presencia de Raúl Amaya, laico de Chile y del H. Pau Fornells. Gracias Raúl y H. Pau por compartir con nosotros la riqueza de vuestro vida y su experiencia en este caminar.
Durante estos 6 días hemos profundizado sobre nuestra experiencia de fe, sobre nuestras respectivas vocaciones y sobre nuestra implicación en la animación de la misión marista, todo ello vivido en un ambiente de familia, confianza y mucha alegría, expresada a través del canto, baile, teatro, una salida comunitaria y las celebraciones.
Los participantes hemos valorado muy positivamente la experiencia vivida por esa capacidad de escucharnos entre todos, por la apertura en acoger las diversidad de experiencias y hemos subrayado con mayúscula la riqueza de la vida compartida entre laicos y hermanos en las pequeñas comunidades, lo que nos hizo sentirnos hermanos, cercanos y predispuestos a caminar juntos con nuestras riquezas y fragilidades.
La vivencia en "pequeñas comunidades" ha ayudado a conocernos más, a valorarnos y a tener una nueva mirada de cómo ir construyendo juntos y con más fuerza la corresponsabilidad en la misión marista desde nuestras vocaciones específicas.
No puedo dejar de destacar que todo esto se ha vivido desde una claro sentido de confianza en ese Dios que hace historia con nosotros cada día y en cuyas manos ponemos los miedos, inquietudes, sueños y debilidades.
Hemos podido percibir el anhelo grande de "seguir sumando", hermanos y laicos comprometidos y firmemente adheridos al carisma.
Y termino con la frase de un sacerdote Javeriano de Yarumal, Jesús Osorno (colombiano): “Si los sueños son individuales, seguirán siendo sueños, pero si los sueños son comunitarios, se harán realidad”
Que María y Marcelino nos ayuden “a salir deprisa hacia esa tierra nueva” que Jesús tiene preparado para el caminar del distrito marista en Paraguay.
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H. Francisco Romero