Participantes del Capítulo general

Lista de los participantes

 

H. Luis Enrique Rodríguez

Delegado
Nascimiento: Guadalajar, México (10/07/1965)
Vive en: Les Cayes, Haití
Provincia: México Occidental
Luis Enrique  Rodríguez

El viernes 2 de julio de 1965, en Guadalajara, Jal., México, la familia Rodríguez Santana, recibía con gran alegría a un miembro más en ella. Salvador y Baudelia, mis padres, se habían comprometido desde su matrimonio a recibir “los hijos que Dios les dé”. Tal vez sin considerar que, cuando Dios da, da en abundancia. En total recibieron 16 hijos, 8 hombres y 8 mujeres, entre los cuales, yo fui el número 14.

Ocho días después fui bautizado con el nombre de Luis Enrique y, tres años más tarde, recibí el sacramento de la Confirmación. A los ocho años recibí los sacramentos de la Reconciliación y de la Eucaristía.

Mi papá era un hombre práctico. Trabajaba como obrero en una fábrica de sandalias, y por las tardes hacía instalaciones eléctricas o arreglaba aparatos eléctricos: planchas, licuadoras, lavadoras... Cuando hacía instalaciones eléctricas nos llevaba a mi hermano y a mí a ayudarle. Él aprendió toda la técnica. Yo no. Mi mamá era una mujer de iglesia. Ayudaba en todo lo que podía en la parroquia. Asistía a misa casi todos los días y de vez en cuando nos llevaba con ella. Estaba en la organización de las actividades que se llevaban a cabo en la colonia. Con frecuencia iban a consultarla. De ellos aprendí mucho (el sentido práctico, artístico y religioso y la atención a quien lo necesita), aunque, por ser uno de los menores, mi educación, estuvo en gran parte a cargo de mis hermanas y hermanos mayores.

El primer año de primaria lo hice en el colegio que está frente a la casa de mis papás, el Instituto Patria, que entonces era una escuela parroquial. A partir del segundo año, asistí a la escuela del Estado.

Terminando la escuela Primaria, no tuve la oportunidad de ingresar a la Secundaria. De este hecho se valió Dios para hacerme la invitación a ingresar a la Comunidad Marista. Fue en una convivencia de la Familia Santana, que un Hermano Marista, Pedro Santana, se encontró con mi familia y se enteró de que yo no estaba estudiando. Me invitó al Juniorado para prepararme a ser Hermano Marista y estudiar la secundaria. Acepté con gusto, pues me interesó lo segundo. De lo primero no tenía idea de qué se trataba. Nunca había escuchado hablar de los hermanos maristas.

Entré al juniorado en Tepatitlán, el día 3 de septiembre de 1978, y ahí comenzó mi aventura con los hermanos maristas. El 2º y 3er años del Juniorado los hice en Loma Bonita, en Guadalajara, así como el primer año del Postulantado. Los dos siguientes años de Postulantado fueron en Querétaro, estudiando la Escuela Normal. Luego vino el Noviciado en Morelia y, finalmente el Escolasticado, nuevamente en Querétaro, para finalizar los estudios en la Escuela Normal.  Mi primera Profesión Religiosa fue el día 6 de julio de 1986.

Comencé mi trabajo como Hermano Marista en la comunidad de Nuevo Laredo, donde estuve tres años trabajando en la Primaria del Colegio México. De ahí pasé a la ciudad de Aguascalientes, un año en la escuela Primaria y dos en la Secundaria. Tuve la suerte de comenzar mi apostolado en dos comunidades con excelentes hermanos. Fue aquí, en Aguascalientes, que hice mi Consagración definitiva el 20 de julio de 1992.

Mi tercera comunidad fue en Mexicali, en una escuela popular que recién comenzaba. Fue un cambio difícil, pero muy enriquecedor. Aquí estuve tres años como profesor y seis como director de la escuela. La necesidad de ofrecer un mejor servicio a los jóvenes de esta comunidad, me llevó a estudiar en esta ciudad una licenciatura en Psicología.

Después de nueve años en Mexicali, fui requerido para formar parte de la Comisión de Pastoral Vocacional, en la que trabajé durante ocho años. Tres de ellos viviendo en la Casa Provincial, cuatro acompañando a los hermanos jóvenes en el Escolasticado y uno más en nuestra comunidad de inserción de Villa de Guadalupe.

A partir de 2010, vivo mi misión Haití. Los cuatro primeros años los pasé en la ciudad de Jeremie y los últimos tres en la ciudad de Okay, donde sigo compartiendo mi Vida, acompañando a los jóvenes postulantes que desean seguir los pasos de Marcelino, como hermanos maristas. Aquí la Vida sigue y el Dios-Amor hace cantar la Vida.