Participantes del Capítulo general

Lista de los participantes

 

H. Peter Gerard Carroll

Miembro de derecho | Provincial
Nascimiento: Brisbane, Australia (02/08/1958)
Vive en: Mascot, Australia
Provincia: Australia
Peter Gerard Carroll

Nací en Brisbane, Queensland, Australia en 1958, el segundo de tres hijos; con una hermana mayor y la otra menor que yo.

Mi madre había sido enfermera, pero se dedicó a la vida familiar como esposa y madre. Mi padre fue un veterano de la 2ª Guerra Mundial y luego estudió contabilidad y emprendió una acertada carrera de negocios. Murió en 1975 cuando contaba 52 años. Mi madre murió en el 2007, a los 88 años de edad.

Recibí educación católica en la escuela primaria bajo dirección de las Hermanas de la Caridad y de las Hermanas de la Misericordia y educación secundaria con los Hermanos Cristianos Irlandeses y los Hermanos Maristas. Me gradué en la escuela secundaria en 1976.

Al finalizar la escuela secundaria, me incorporé a los Hermanos Maristas, empezando el postulantado en 1977 y entrando en el noviciado en 1978. Hice los primeros votos en enero de 1980. Luego empecé los estudios profesionales y completé la licenciatura y Diploma de posgrado en Educación Religiosa. Desde ese momento, dediqué 30 años a la enseñanza en secundaria como profesor, jefe de departamento y, durante 15 años, como director de tres escuelas distintas. Hice los votos perpetuos en 1986.

Completé los estudios de postgrado en Educación y Educación Religiosa en la Universidad Católica Australiana y en la Universidad Loyola de Chicago, respectivamente. Esta última durante mi período de formación permanente de media edad (2000-2001) en el centro internacional marista de Manziana.

He sido superior de tres comunidades de nuestros hermanos y fue elegido por primera vez consejero provincial de la Provincia de Sídney en el año 2003. Fui consejero provincial de la nueva Provincia de Australia cuando fue creada (2012 a 2015) y en septiembre de 2015 asumí el servicio de Provincial.

Jesús y los Evangelios son nuestra última guía. Debemos vivir nuestras vocaciones tan verdaderamente como vivió San Marcelino la suya.