Participantes del Capítulo general

Lista de los participantes

 

H. Diego Antón Campo

Delegado
Nascimiento: Yudego (Burgos), España (13/11/1954)
Vive en: Maracaibo, Venezuela
Provincia: Norandina
Diego Antón  Campo

Estoy viviendo mi vocación marista en Venezuela, Provincia Norandina.

Nací en noviembre del año 1954 en un pequeño pueblo llamado Yudego de la provincia de Burgos (España), cuna de 7 Hermanos Maristas, de los cuales 5 siguen vivos y uno es mi hermano carnal, Guillermo.

Soy el tercer hijo de cuatro. Crecí en una familia de vida sencillez, de trabajo agrícola y religiosidad popular, de austeridad económica y vivencia fraterna.

Inicié mi vida marista en el juniorado de Arceniega, donde viví mis primeros 4 años como marista. Posteriormente fue el juniorado de Miranda (Provincia de Centroamérica) quien me abrió sus puertas. Finalicé mi proceso vocacional de juniorado en Venta de Baños. ¿“Mi juniorado”?..., experiencia que parte del desconocimiento total de lo marista al enamoramiento. 

Los Hermanos de Chile y Perú me acogieron en Peñafiel para la vivencia del postulantado-noviciado y los Hermanos de Centroamérica para la experiencia de dos años de postnoviciado en Guatemala. Fueron tiempos de encuentro conmigo mismo, con los hermanos y con Dios.

Mi destino de vida marista era Venezuela y allí llegué el día 28 de diciembre del año 1975, a la comunidad Hno. Ildefonso Gutiérrez ubicada en el barrio popular de Los Estanques, Maracaibo. Fue mi inicio como profesor acompañado de una comunidad pequeña en número (3) pero fraterna y entregada a la misión educativa-evangelizadora. Proseguí mi respuesta a Dios en el colegio Ntra. Sra. De Chiquinquirá durante cinco años. Posteriormente estuve tres años coordinando la pastoral juvenil REMAR de la Provincia desde donde Dios me cultivó a través del mundo juvenil. Continué un año en el prenoviciado y de allí a Madrid (viviendo con los Herma-nos de La Salle) para estudiar la licenciatura en Ciencias Catequéticas con el fin de servir más y mejor.

De regreso a Venezuela estuve realizando mi misión como profesor, como animador comunitario, como formador del postnoviciado (aprendiendo mucho de los Hermanos jóvenes), como miembro del Consejo Provincial. Y en la naciente Provincia Norandina proseguí mi vocación marista en obras educativas y en comunidades populares, entre ellas la comunidad mixta de Punto Fijo junto con el hno. Tomás Martínez y María Torres.

Hoy sigo dando gracias a Dios por lo vivido, también por las dificultades y equivocaciones. Éstas me ayudaron a rectificar. Gracias doy a mis Hermanos de Venezuela por su fraterni-dad, su apoyo y confianza. Gracias a Dios que es fiel, ama incondicionalmente a todos y está impulsando la vida de todos y de todo. Con nuestra Buena Madre, Champagnat y los Hermanos canto hoy: “me alegro en Dios, nuestro Salvador, porque su misericordia continúa de generación en generación”.

Dios quiere necesitar de nosotros. Dios también sigue necesitando de nosotros, maristas, para impulsar la vida.