Participantes del Capítulo general

Lista de los participantes

 

H. Benjamin Consigli

Delegado
Nascimiento: New York, Estados Unidos (25/11/1962)
Vive en: Miami , Estados Unidos
Provincia: Estados Unidos
Benjamin Consigli

Nació el 25 de noviembre de 1962, en Elmhurst, Nueva York, Estados Unidos. El hermano Ben Consigli pertenece a la Provincia de los Estados Unidos de América. Tiene una licenciatura en historia y Humanidades del Queens College de la Universidad de Nueva York, un Máster en enseñanza de historia de la Universidad de Rutgers de Nueva Jersey y un diploma en administración educativa de la Universidad de San Juan de Nueva York.

Durante su formación inicial con los Hermanos Maristas (1984-87), el hermano Ben enseñó impartió enseñanzas en el Molloy High School, una escuela marista de Nueva York. Después de su primera profesión en 1989, Ben continuó con su enseñanza en la escuela secundaria Roselle Catholic de New Jersey. En 1991, regresó a la escuela secundaria Arzobispo Molloy. Después de hacer su profesión perpetua en 1995, el hermano Ben comenzó su mandato como administrador de escuela secundaria, actuando como asistente principal para los estudiantes en la escuela secundaria Arzobispo Molloy. En el año 2000, Ben fue nombrado director de la Academia Saint Joseph de Brownsville, Texas, pero en 2001, dejó ese cargo al ser elegido vice provincial de la antigua Provincia Esopus.

Desde 1995 hasta 2015, el hermano Ben sirvió en la administración de la Provincia como consejero provincial (1995-2009), miembro del equipo económico de la Provincia (2001-2003), vice provincial de la antigua Provincia Esopus (2001-2003), asistente provincial de la Provincia USA (2003 – 2006), director de educación marista (2006 – 2009) y provincial (2009-2015). También fue delegado en 2009 al XXI Capítulo general. Durante su año sabático (2015-2016), Ben estudió en la Escuela de Teología Aplicada de Oakland, California. En la actualidad, Ben actúa como consejero en la escuela secundaria Christopher Columbus de Miami, Florida.

Que cada uno de nosotros se guíe con la misma esperanza y audacia que inspiró a Marcelino y a los primeros maristas para ayudar a los jóvenes a conocer el amor que Jesús y María tienen por cada uno de ellos.